Dos presuntos yihadistas de nacionalidad argelina fueron detenidos ayer en Barcelona por los Mossos d'Esquadra, por orden del juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón. Fuentes de la investigación señalan que ambos arrestados formaban parte o, al menos, colaboraban con una célula que planeaba atentar con explosivos en la capital catalana. Fuentes jurídicas precisan que esos planes no eran inminentes.

El magistrado se desplazó a Argelia para profundizar en las pesquisas contra esta presunta célula terrorista desarticulada en su mayor parte en enero del año pasado en la operación Alexandria, en la que se detuvo a 19 personas, de las que cuatro siguen en prisión provisional. La investigación permitió concretar dónde pretendía actuar el grupo terrorista, así como determinar que la célula se estaba preparando con la elaboración de artefactos explosivos y obtención de armas.

A los dos arrestados ayer, de 41 y 43 años y que serán puestos a disposición del Juzgado Central de Instrucción número 6, se les imputan los delitos de terrorismo.

El juez García-Castellón también se encargó de la operación Alexandria contra el terrorismo yihadista en Barcelona e Igualada, donde fueron detenidos en su mayoría carteristas de origen magrebí, afincadas en Barcelona desde hace tiempo, entre las que cinco de ellas, según fuentes policiales, se habían radicalizado.

La operación Alexandria, bautizada así porque los sospechosos proceden de países del norte de África (sobre todo de Argelia), arrancó antes de los atentados del 17-A, gracias a una llamada que alertó a la policía catalana. El núcleo duro lo formaban tres argelinos, un iraquí y un libio, que se encontraban en una fase muy avanzada de radicalización.