El ministro Grande-Marlaska fue ayer el destinatario de duros ataques de la oposición durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso por las destituciones en la cúpula de la Guardia Civil. PP, Vox y Ciudadanos coincidieron en calificar de "purga" los cambios en la cúpula del instituto armado, tras el anuncio de que el "número tres", el teniente general Fernando Santafé, será sustituido por el general de división Félix Blázquez González. El nombre de Santafé se suma a los de Laurentino Ceña, el "segundo" de la Guardia Civil recién dimitido y al del destituido coronel Pérez de los Cobos en el epicentro de la crisis abierta en el Ministerio del Interior.

La mañana empezó en el Congreso con todos los focos apuntando a Marlaska. Primero, en su intercambio con Pedro Sánchez, Pablo Casado pidió la marcha del titular de Interior ("sobra", afirmó) y acusó al Ejecutivo de "sabotear la independencia judicial" y "amordazar" a los españoles. "Desde Roldán nadie había manchado así a la Guardia Civil", señaló el líder del PP, recordando al director general del instituto armado que se fugó en 1993.

El presidente contestó con una constante en sus debates con el jefe de la oposición: identificarlo con la ultraderecha. "Si usted habla como Vox, actúa como Vox y vota como Vox, si no es lo mismo, empieza a parecer lo mismo que Vox. Y eso es un problema para la democracia española", replicó Sánchez.

El enfrentamiento subió varios grados, con el "número dos" de los conservadores, Teodoro García-Egea, acusando al Gobierno de "fulminar a todo el que le molesta" y recordando un precedente ocurrido hace más de un siglo, cuando el fundador de la Guardia Civil, Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, "se negó a cumplir un orden del general Ramón Narváez", entonces presidente del Gobierno. El vicepresidente Iglesias instó al "segundo" del PP a aclarar si estaba llamando a la "insubordinación" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Grande-Marlaska fue el destinatario después de siete preguntas, (cuatro del PP, dos de Vox y una de Ciudadanos) sobre el cese del coronel jefe de la Guardia Civil en Madrid Diego Pérez de los Cobos. El ministro aseguró desconocer el contenido del informe de la Guardia Civil sobre las manifestaciones del 8M y negó cualquier tipo de injerencias en la labor de este cuerpo y en el poder judicial.

Los tres grupos insistieron en pedir la dimisión del titular de Interior, que, como ya hicieran el martes, enmarcó el cese del coronel en la reorganización interna acometida del secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, y de la directora de la Guardia Civil, María Gámez, contra quienes Vox ha interpuesto una querella por obstrucción a la justicia.

La destitución de De los Cobos se produjo después de que el equipo de la Guardia Civil que ejercía de policía judicial en la investigación sobre las manifestaciones del 8M remitiera al juzgado un informe muy concluyente, que establece que no debió permitirse ninguna concentración en Madrid desde el 5 de marzo y que las autoridades gubernamentales conocían los riesgos de transmisión del covi-19 antes del 8M.

Grande-Marlaska se enfrentó a los reproches de la oposición por utilizar el pago del tercer tramo de la equiparación salarial en las Fuerzas de Seguridad como "cortina de humo" para tratar de ocultar el cese de Pérez de los Cobos, al que siguió la renuncia del director adjunto operativo de la Guardia Civil, Laureano Ceña. Extremo que negó tajante el ministro, quien eludió responder forma abierta a la reiterada pregunta de si ordenó personalmente pedir información sobre el informe. "No ha habido ni habrá ninguna injerencia mientras sea ministro del Interior. No voy a decir más, hay un informe que desconozco y que está donde debe estar, en la autoridad judicial para que lo valore", contestó el titular de Interior. Lanzó entonces un segundo reproche a la oposición por instrumentalizar a las Fuerzas de Seguridad y al Poder Judicial". Grande-Marlaska defendió su potestad para realizar nombramientos. "Cuando están ustedes, eso es eficacia y eficiencia; cuando está el PSOE, no tenemos derecho a la libre designación", reprochó al PP.

Vox, por su parte, acusó al ministro de "traicionar" los principios que tuvo como juez y ha calificado su conducta de "profundamente miserable mentirosa y presuntamente delictiva". Ciudadanos le reprochó que use "coacciones y amenazas de ceses" ante "honestos funcionarios".