31 de enero de 2020
31.01.2020
Negociaciones sobre Cataluña

La presión de ERC obliga a Sánchez a rectificar y a no aplazar la negociación

El Gobierno descarta, tras anunciarlo, condicionar la mesa de diálogo a las elecciones catalanas, "un incumplimiento flagrante", según denuncia Esquerra

31.01.2020 | 02:36
Rufián, con Sánchez (al fondo) observándole. // E.P.

El presidente Sánchez rectificó ayer su pretensión de posponer la mesa de negociación sobre Cataluña hasta después de las elecciones autonómicas, cuya convocatoria anunció ya Torra, aunque sin poner fecha. La presión de ERC, que consideró esa decisión "un incumplimiento flagrante" de los acuerdos que posibilitaron la investidura del candidato socialista, obligó a rectificar al jefe del Ejecutivo y a anunciar que no hay cambio de planes respecto al diálogo catalán.

Sánchez tiene fama de dirigente cambiante, dado a los giros bruscos. Hasta ahora, esos vaivenes tardaban semanas en producirse. Por ejemplo, en su discurso territorial, muy duro en la campaña de las generales y conciliador tras los resultados, al comprobar que necesitaba a ERC para su reelección. Ayer, sin embargo, el presidente anunció una cosa y la contraria en apenas unas horas. A mediodía, el Gobierno dejó en suspenso la mesa de diálogo pactada con Esquerra en la negociación de la investidura hasta que hubiese elecciones en Cataluña y un nuevo Govern. A las siete de la tarde, sin embargo, rectificó y se avino a que este foro empiece a funcionar antes de los comicios autonómicos.

En las horas que mediaron entre ambas decisiones, hubo un enfado monumental de los republicanos y dos conversaciones que hicieron cambiar de parecer a Sánchez. Una reunión en la Moncloa con el portavoz del partido independentista, Gabriel Rufián, y una conversación telefónica con el vicepresidente catalán, Pere Aragonès.

El Ejecutivo, que había analizado el nuevo escenario en Cataluña tras el anuncio de adelanto electoral, comunicó a mediodía que congelaba la mesa entre gobiernos. Fue una decisión desconcertante, que consiguió enervar a ERC, formación que Sánchez necesita para garantizar la supervivencia de la legislatura, y avivar la sensación de que su apuesta por el diálogo se había vuelto algo más laxa ahora, tras lograr su permanencia al frente del Ejecutivo. El foro conquistado por los republicanos, que tenía que empezar a rodar de inmediato, se retrasaba meses.

Los de Oriol Junqueras aseguran que conocieron el cambio de posición de Sánchez por la prensa y respondieron con acritud en un comunicado en el que acusaron al presidente de "irresponsabilidad absoluta" por el "incumplimiento flagrante" del acuerdo. "No tenemos tiempo que perder. Quedan muchos meses para las elecciones y no tiene ningún sentido esperar a la constitución de un nuevo Govern, porque la vía política hay que abrirla ya, es urgente y es imprescindible", lamentaron.

Hubo intercambio de llamadas y Rufián, que acababa de llegar a Madrid desde Barcelona, fue por primera vez a reunirse con Sánchez a la Moncloa. Fuentes conocedoras de la conversación, indican que transmitió al presidente un mensaje claro: "Sin mesa, no hay legislatura ni hay Presupuestos".

Tras la conversación con Rufián, de una hora de duración, y la llamada con Aragonès, Sánchez decidió recular. Aunque había voces en el Gobierno que aseguraban que la respuesta indignada de ERC era perfectamente previsible y casi inocua, lo cierto es que el presidente asumió los argumentos de los republicanos.

Si la mesa de diálogo hubiese permanecido congelada, ERC habría llegado a las elecciones catalanas sin poder presentar ante los votantes su mayor logro ("el trofeo", según la expresión de un importante dirigente republicano) y erosionada por los independentistas más hiperventilados, que los acusan de "traidores" por pactar con Sánchez. Además, hubiese regalado al actual president el control de los tiempos de la mesa de negociación, porque solo de Torra depende la fecha electoral.

Después de escuchar la visión de ERC, el Ejecutivo emitió un nuevo comunicado en el que corregía su posición. "Para descartar cualquier duda respecto a nuestra voluntad de dialogar, manifestamos nuestra disposición a celebrar la mesa de diálogo entre gobiernos acordada, antes de las elecciones catalanas", termina el texto.

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