30 de octubre de 2019
30.10.2019
Elecciones 10N Faltan 13 días

El CIS agita el escenario al anticipar un amplio triunfo del PSOE, que podría elegir socio

La macroencuesta, hecha antes de los disturbios de Barcelona y de la exhumación de Franco, atenúa la subida del PP y refleja una caída de Ciudadanos y Vox, mientras Podemos resiste

30.10.2019 | 01:05
El CIS agita el escenario al anticipar un amplio triunfo del PSOE, que podría elegir socio

El PSOE afrontaría el día después del domingo electoral del 10 de noviembre en una situación tan cómoda que le permitiría incluso elegir entre posibles socios. La macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizada a partir de cerca de 18.000 entrevistas, anticipa que el resultado de los socialistas se moverían entre los 133 y los 150 escaños, con lo que conseguirían el objetivo de mejorar su posición de abril, que llevó a Pedro Sánchez a forzar la repetición electoral. Por las fechas en que se hizo el trabajo de campo, el sondeo no refleja, sin embargo, el impacto de acontecimiento recientes, como los disturbios en Barcelona que siguieron a la condena de los líderes secesionistas por el Supremo o la exhumación de Franco.

Además, las expectativas que genera la macroencuesta del CIS contrastan con las tendencias que marcan otros sondeos que se van conociendo hasta ahora. Frente a ellos, el sondeo del centro que ahora dirige el socialista Félix Tezanos, tiene la ventaja del tamaño de la muestra, muy superior a todas ellas y con un margen de error muy por debajo, una desviación del 0,75 por ciento arriba o abajo, frente a los dos puntos de media del resto de las encuestas difundidas.

En el umbral de la campaña electoral abreviada, el CIS mueve el escenario al que hasta ahora se enfrentaban todos los partidos. El PSOE, estancado e incluso a la baja, con posibilidades de no alcanzar los 123 diputados de abril, a tenor de algunas previsiones, aparece en condiciones de revalidar aquella victoria e incluso ampliarla. La macroencuesta anticipa que los socialistas, con el 32,2 por ciento de los votos, se moverían en una horquilla de entre 133 y 150 escaños, una posición que les abriría la puerta, a tenor de las expectativas del resto de las formaciones, a la posibilidad de elegir socios e incluso de prescindir de los independentistas catalanes en su combinaciones para lograr la investidura.

El PP mejoraría su registro de las generales de abril, aunque sin dar el salto que prevén otros sondeos y muy lejos del triunfo electoral "a tiro de piedra" con que Pablo Casado jaleaba a los suyos días atrás. Los populares pasarían del desastre de sus 66 diputados a moverse en un abanico de 74 a 81, traducción del 18,1 por ciento de los votos que obtendrían, punto y medio más que hace siete meses.

En lo que sí coincide el sondeo del CIS con la mayoría de las encuestas es en la caída de Ciudadanos, que podría llegar a perder hasta 30 de los 57 diputados que consiguió en abril. El partido de Rivera se mueve en una banda que va de los 27 a los 35 escaños. Con un pérdida de más de cinco puntos en porcentaje de voto, Ciudadanos tendría ahora entre 27 y 35 asientos en el Congreso. Pese a ese retroceso, seguiría conservando, como en abril, la condición de fuerza decisiva para abrir la puerta a un nuevo Ejecutivo de Sánchez.

El retroceso de Vox

Unidas Podemos comparte con Ciudadanos esa posición de posible socio determinante de los socialistas. En julio no llegó a consumarse el entendimiento, pero, de materializarse los cambios que anticipa el CIS, Iglesias y Sánchez volverían a verse las caras en la negociación. Se daría esa circunstancias tras una campaña de confrontación abierta entre ambos, en la que el PSOE intenta captar a los dubitativos de Unidas Podemos. Sin embargo, la formación que lidera Iglesias resiste e incluso podría mejorar: apenas pierde tres décimas en porcentaje de voto, que, en su traslación al Congreso, serían entre 37 y 45. La parte más alta de la horquilla supondría ampliar en tres diputados el grupo de 42 que Unidas Podemos tenía en la frustrada legislatura última.

Otro resultado a contracorriente del macrosondeo del CIS es el severo retroceso de Vox, que perdería 2,4 puntos. El partido de Abascal estaría de nuevo, como ya ocurrió en abril, en una suerte de burbuja demoscópica que en algunos sondeos lo coloca en un horizonte cercano a los 40 diputados. Su tendencia sería otra y se movería entre los 14 y los 21 escaños, en el mejor de los casos tres menos de los 24 que tiene ahora.

El CIS rebaja también las expectativas de Más País, la formación que lidera Íñigo Errejón. El que fuera fundador de Podemos se quedaría sin grupo parlamentario propio y, con el 2,9 por ciento de los votos, su fuerza parlamentaria serían unos exiguos entre tres y cuatro diputados. Errejón refutaba ayer esa previsión al apuntar que el trabajo de campo del sondeo, realizado entre el 21 de septiembre y el 13 de octubre, comenzó antes de que la plataforma decidiera concurrir a las elecciones de noviembre.

El amplio margen que el bloque de la izquierda tendría sobre el de la derecha a tenor de las previsiones del centro que dirige Tezanos contrasta también con la tendencia que marcan el resto de los sondeos, que detectan dos bloques muy igualados, algo que ya ocurrió en abril. En aquellas elecciones , el CIS fue la entidad cuyo pronóstico más se ajustó a los resultados finales.

Abstención e indecisos

Todos los pronósticos están sujetos al impacto de factores como la participación y el elevado porcentaje de indecisos. De los encuestados, sólo poco más del 67 por ciento está seguro de que irá a votar, un porcentaje que, de no variar, marcaría una bajada de participación respecto a abril, cuando acudieron a las urnas el 71,76 por ciento de quienes podían hacerlo.

El 35 por ciento de los que no piensan votar justifican su decisión por el hartazgo de la política, a los que se sumaría otro 22,5 por ciento de los que rechazan introducir la papeleta por su desacuerdo con la repetición electoral.

El CIS muestra, como en anteriores ocasiones, un alto número de indecisos que pueden alterar los resultados de manera sustancial. El 52,5 de los encuestados asegura que ya tiene claro su voto. Sin embargo, un 25,5 no tiene resuelto cual será su opción el 10 de noviembre, a los que se sumarían un 21,2 por ciento que todavía duda si irá a votar o no. Con ello, el porcentaje de quienes todavía no han despejado qué harán alcanza el 46,7 por ciento. A tenor del comportamiento de abril, que también refleja la encuesta del CIS, en un porcentaje elevado de los casos la duda se disipará en plena campaña electoral.


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