La investigación emprendida por la Audiencia Nacional tras los violentos disturbios habidos en Barcelona la semana pasada -que el tribunal no duda en comparar con la "kale borroka" vasca- apunta a la existencia de una "dirección política" en la que estaría Carles Puigdemont, reclamado por la justicia española a Bélgica.

Se trataría, según indicaron fuentes del tribunal a Radio Nacional de España, de una "superestructura orquestada por el expresident Puigdemont y su entorno de personalidades políticas, empresariales y de otros sectores de la sociedad catalana vinculados con el ala independentista".

La Audiencia Nacional tiene abiertas tres piezas para investigar al independentismo violento. Una principal, otra sobre la organización Tsunami Democràtic -promotora del llamamiento a ocupar el aeropuerto de El Prat el pasado día 14- y la que afecta al Equipo de Respuesta Táctica (ERT), vinculado a los Comités de Defensa de la República (CDR), después del ingreso en prisión provisional de siete acusados de pertenencia a organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos.

Días atrás, el Gobierno ya relacionó el nacimiento de Tsunami Democràtic con la celebración de una cumbre en la que, además de Puigdemont, habría tomado parte el actual presidente de la Generalitat, Joaquim Torra.

Entre tanto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recomendó al mandatario catalán que antes de insistir en llamarle a la Moncloa, haga "llamadas de tarifa urbana" para hablar con los líderes del PSC, el PP o Cs en Cataluña.

En su calidad de presidente de la Generalitat, añadió Sánchez, "Torra tiene unas obligaciones" y "tiene que hacer una llamada a la convivencia", condenar la violencia "de forma rotunda" y reconocer el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Hasta ahora "no ha hecho una condena de la violencia, lo que está haciendo es señalar a los Mossos", según Sánchez, quien, de cara al futuro, dejó claro que "quien pise la frontera de la ley y la traspase, se va a encontrar con la respuesta firme del estado de derecho". "Responderemos de manera proporcional, pero responderemos", advirtió.

De su lado, el presidente del CGPJ y del Supremo, Carlos Lesmes, cuestionó la "desmesurada" e "injusta" respuesta en las calles de Cataluña a la sentencia del procés, "un ejercicio de racionalidad" frente al que se ha puesto "el pataleo sin más" por parte de gente que ni siquiera la ha leído.

"Sinceramente, pienso que de todas las miles de personas que se manifestaban quizás alguna se había leído la sentencia, pero me da la impresión de que muy poquitas de ellas; estaban protestando por algo que desconocen absolutamente", afirmó Lesmes en una entrevista en Onda Cero.

El presidente del Supremo considera que la reacción al fallo del Supremo "no es aceptable", porque "afecta a la convivencia y a la paz pública".

"La sentencia es un ejercicio de racionalidad (...) y frente a ese ejercicio se ha puesto en frente el pataleo sin más y además creo que no se la han leído", recalcó.

En cuanto al contenido de la resolución judicial, admitió que él y otros "muchos" creían que los líderes del procés sí pretendían subvertir el orden constitucional, pero el tribunal, tras el interrogatorio de cientos de testigos y el examen de miles de documentos, ha determinado "que realmente no tenían el verdadero propósito porque no podían materializarlo".