El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se rodeó ayer de fieles en la nueva ejecutiva, que pasa de 33 a 50 miembros, para resistir en el "no" a la investidura de Pedro Sánchez, que hace un mes originó de una crisis interna que acabo con cuatro dimisiones en la cúpula. Dos de los críticos -el jefe de la delegación europea del partido, Luis Garicano, y el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea- se mantienen en la dirección, pero otros dos son purgados: Orlena de Miguel y Fernando Maura. Entre los nuevos miembros figura la diputada por Pontevedra Beatriz Pino, cuyo nombramiento fue aprobado ayer en el Consejo General extraordinario, es la segunda gallega que forma parte del órgano nacional Ciudadanos, del que ya forma parte la diputada por A Coruña Marta Rivera de la Cruz.

Entre las nuevas caras de la ejecutiva están los grandes fichajes de Rivera para las recientes convocatorias electorales: el abogado del Estado Edmundo Bal, la activista gitana Sara Jiménez, el líder de Cs en Aragón, Daniel Pérez, el exsocialista Joan Mesquida o el que fuera entrenador de baloncesto Javier Imbroda, ahora consejero andaluz, así como los expresidentes del PP de Madrid y Baleares, Ángel Garrido y José Ramón Bauzá, y el exvicepresidente de Coca Cola Marcos De Quinto.

Por el contrario, salen de la dirección Matías Alonso y Antonio Espinosa, diputados en el Parlamento de Cataluña; Raquel Morales, portavoz provincial en Jaén; Orlena de Miguel, portavoz del comité autonómico de Castilla-La Mancha, y Fernando Maura, exportavoz de Asuntos Exteriores en el Congreso.

Se trata de una ejecutiva sin fugas ni disidencias a fin de resistir las presiones para que Cs facilite la investidura de Sánchez. Como la que ayer mismo hizo el diario "Financial Times", una de las biblias del neoliberalismo.

Inerme, de momento, a esas presiones, Rivera proclamó ayer: "Mientras yo sea presidente habrá democracia, pero mientras yo sea presidente trabajaremos todos a una para que España sea naranja".

Otro cambio destacable en la dirección es el relevo en la portavocía del partido, en la que Inés Arrimadas, que ahora es portavoz en el Congreso, es sustituida por Lorena Roldán, la candidata del partido a las autonómicas catalanes que se prevén para el otoño.

El nuevo sanedrín naranja se reunió por primera vez al término de la reunión del Consejo General, que también aprobó la modificación de su reglamento para que estos cónclaves se puedan convocar de manera urgente con una semana de antelación y no quince días.

Ahora falta por determinar cuántas personas formarán parte de la ejecutiva permanente de los naranjas, que ahora está compuesta por doce dirigentes.