Pedro Sánchez no ha dicho aún por qué partidos pasan los otros "caminos" que quiere "explorar" para volver a intentar la investidura, pero mientras en Ciudadanos nadie se ha dado por aludido (salvedad hecha de los que dimiten), en el PP ya se han oído voces que abogan por "crear puentes" con el PSOE para no ir de nuevo a las urnas, o que piden al candidato una propuesta "seria", "sincera" y "creíble" si aspira a que los populares accedan a estudiarla.

Se trata de dirigentes que o bien se criaron a los pechos de Mariano Rajoy (Juan Manuel Moreno) o bien estuvieron llamados a sucederle (Alberto Núñez Feijóo), un honor que al final declinaron para esperar una ventana electoral más favorable al partido.

El presidente de la Junta de Andalucía y el de la Xunta de Galicia han abierto el fuego de un debate que a poco que el PSOE presione (por ejemplo, haciendo aún mayores las distancias que ha empezado a marcar con Unidas Podemos) y el tiempo corra hacia ese fatídico día de septiembre en que se hará necesario convocar nuevas elecciones (el 22), solo puede propagarse.

Y es justo reconocer que el debate, si no existía ya, lo propició sin querer el presidente del PP al espetarle el jueves, desde la tribuna del Congreso, al candidato socialista: "Tiene que elegir a qué renunciar, si al centro o al extremo. Por ahora seguimos sin saber quién es realmente usted".

Horas antes de esa sesión, la del fracaso definitivo de la investidura de Sánchez, Feijóo había sajado el melón al admitir que de haberles hecho el PSOE alguna propuesta de coalición o para la investidura, el PP debería haberla estudiado y buscar puntos en común. El presidente gallego es uno de los barones que más se han significado en la crítica a la derechización del partido, y más de una vez recomendó a Casado moderar su discurso.

El viernes, un día después, volvió a la carga, aunque también aquí veló sus insinuaciones con duros reproches a Sánchez. Así, le criticó por "pedir la abstención del PP con una mano y con la otra alabar el sentido de Estado de los independentistas catalanes". (Ciudadanos también se ha echado encima del socialista por sus alabanzas al portavoz republicano, Gabriel Rufián.) Pero, por vía negativa, es decir, afeando a Sánchez su modo ni "serio" ni "creíble" de pedir la abstención, sugirió que si se diese un "cambio sincero" en su modo de actuar, el PP estudiaría la solicitud.

El presidente andaluz -que apoyó la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del PP- también se hizo notar con unas declaraciones el jueves tras el fracaso de Sánchez. Y lo mismo que Feijóo, después de arremeter contra el socialista por no haberse tomado "en serio" la negociación para la investidura, propuso "crear puentes" con el PSOE "para recuperar el bipartidismo, un modelo que se ha demonizado, que tiene debilidades, pero que ha funcionado razonablemente bien".

A todo ello ha respondido Casado reiterando su oferta de pactos de Estado para dar estabilidad a la legislatura y yendo a la Moncloa cada vez que Sánchez se lo ha pedido (no así Albert Rivera). "Más no podemos hacer", insiste, descartando que el PP sea quien resuelva al PSOE la papeleta de la investidura. Máxime cuando ha cerrado un Gobierno en Navarra con Geroa Bai y Podemos, y para la investidura de la socialista María Chivite, EH Bildu va a abstenerse.