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El Ministerio de Trabajo, última trinchera

Unidas Podemos forzó la negociación al exigir competencias en Empleo después de que el PSOE cediese una de sus "niñas bonitas": Igualdad

El interés de Unidas Podemos en participar en el control de las políticas de empleo se convirtió en la última trinchera en la pugna entre socialistas y morados por pactar un posible gobierno de coalición que finalmente terminó en fiasco.

Pedro Sánchez dio por "totalmente rotas" las negociaciones después de una disputa en la que hubo mensajes ambiguos por ambas partes, filtraciones y confusión. Socialistas y podemistas acudieron a la mesa negociadora con dos posiciones que difícilmente podían reconciliarse. Los primeros buscaban integrar de "manera proporcional" a Podemos en el Ejecutivo: los segundos, buscaban tomar posiciones en ciertos ministerios estratégicos para llevar a cabo sus objetivos políticos. Los socialistas entendieron que las demandas de los de Pablo Iglesias implicaban "crear dos Gobiernos" dentro de uno y, además, entregar a Unidas Podemos el grueso de las políticas sociales, precisamente las que constituyen la "marca" de la izquierda. La asturiana Adriana Lastra volvió a repetirlo ayer desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados: "No necesitamos guardianes de las esencias de la izquierda, sino socios leales".

Los socialistas revelaron que su última oferta fue la de una vicepresidencia de Asuntos Sociales para Irene Montero. Fuentes del PSOE afirmaron que los podemistas querían ese puesto para Montero, pero con meras labores de coordinación, mientras que la oferta del PSOE incluía no solo esa coordinación de toda la política social del Gobierno, sino también los contenidos de las áreas de Bienestar Social y Dependencia. Sánchez ofreció a Pablo Iglesias, además, tres ministerios: Vivienda y Economía Social; Sanidad, Asuntos Sociales y Consumo, e Igualdad.

Este último área es especialmente relevante para el PSOE. Por eso los socialistas creían que después de que Sánchez finalmente cediese en entregar ese área a Unidas Podemos, en torno a las cuatro de la tarde del pasado miércoles, el acuerdo vendría rodado. Pero después de la oferta Pablo Iglesias pidió volver a abrir la negociación, insatisfecho con ésta.

Y la última trinchera estuvo en el Ministerio de Trabajo. Esta cartera es especialmente simbólica para el PSOE, que entre sus siglas mantiene el calificativo de obrero . Además, esa fue el área que dirigió Francisco Largo Caballero desde la proclamación de la Segunda República hasta septiembre de 1933.

Más allá de lo simbólico, los socialistas resaltaron que la presencia de Podemos en ese área causaría recelos en el empresariado.

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