El PP desplegó el formato tradicional de la comida-mitin para ovacionar por segundo día consecutivo a Mariano Rajoy. En Sanguiñeda (Mos) -en una clásica postal de campaña de carpas de lona, mesas infinitas y menú de callos- el expresidente del Gobierno volvió a colocar a Pablo Casado como la mejor opción contra Pedro Sánchez y recurrió al discurso del "voto útil" con el que los populares tratan de contener una posible fuga de apoyos hacia Ciudadanos y Vox. "Cualquier otro voto es un voto inútil, divide, le quita escaños a las candidaturas del centro-derecha, no sirve para nada y evita el cambio", sentenció.

Un día después de reaparecer en Pontevedra, Rajoy hizo suya la estrategia de Génova de promocionar al partido -y a su candidato- como la gran alternativa frente a un Gobierno "apoyado por independentistas y extremistas". "Si queréis cambiar eso, la única opción real es el Partido Popular con Pablo Casado al frente". El aspirante palentino fue definido una vez más por su antecesor como un hombre "joven", "competente" y con "experiencia suficiente" para asumir el timón del Ejecutivo.

Frente a un millar de personas entregadas procedentes del entorno de Vigo y el Baixo Miño, Rajoy lanzó repetidas veces el argumento del PP como "garantía": de "igualdad entre los españoles", de "prosperidad" económica y de "seguridad" ante tiempos de zozobra. "Con nosotros no hay cábalas ni incertidumbres".

En referencia a Cataluña, y en un momento en el que Ciudadanos y y Vox han convertido los problemas territoriales en la clave de bóveda de sus campañas, el expresidente recordó que fue su gabinete quien activó el artículo 155 "para restablecer la legalidad que habían roto los españoles. Por si a alguien se le olvida", terció.

También volvió a predicar estabilidad cuando se refirió a la gestión de los socialistas en La Moncloa. Rajoy se remitió a la foto política del 2011, cuando logró la mayoría absoluta que desalojó del poder a José Luis Rodríguez Zapatero. "No podemos olvidar lo que sufrió este país la última vez que gobernó el PSOE". Y ante un público integrado por multitud de mayores, solicitó no "poner en riesgo el sistema de pensiones ni la esperanzas de nuestros jóvenes por la frivolidad y demagogia de los socialistas".

La intervención del expresidente dejó espacio para todo. Para reivindicar que su papel estará dentro del partido -"para mí el PP es para siempre" - e incluso para uno de esos circunloquios que tenía por costumbre pronunciar cuando estaba en activo. Precisamente en referencia a los populares, puso de relieve su capacidad para representar"a todos los españoles, sean quienes sean, quieran lo que quieran, vayan a donde vayan, siempre que vayan a donde quieran".

Previamente, Ana Pastor, cabeza de lista popular por la provincia de Pontevedra, solicitó a Rajoy estar "siempre" cerca del partido y avanzó que las líneas rojas del PP no tendrán nada que ver con los aliados de Sánchez. "Nosotros nunca pactaremos independentistas y amigos de proetarras; pactaremos siempre con vosotros". Por último, comparó la implantación de su partido con aquellos candidatos que ni siguiera "dónde está Sanguiñeda". "Hay que votar a quienes nos hayamos dejado la piel por Galicia y Pontevedra", concluyó Pastor.'