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Sánchez: "El secesionismo sabe que la independencia no es posible y por eso tiene pavor al diálogo"

El presidente no se cierra a pactos con PP o Cs, a los que acusa de querer "un 155 a nivel nacional", y llama a acabar con la crispación antes del 28-A

El presidente del Gobierno, durante la entrevista. // Europa Press

El presidente del Gobierno, durante la entrevista. // Europa Press

"El independentismo tiene pavor a sentarse a negociar porque es consciente de que la independencia de Cataluña no es posible y que hay que volver a la senda constitucional". Pedro Sánchez hizo ayer balance de sus casi nueve meses de gestión como presidente del Gobierno en la primera entrevista que concede tras la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril.

Sánchez acusó al Patrtido Popular y a Ciudadanos de plantear "un 155 a nivel nacional", cuando "la Generalitat no ha cometido ninguna ilegalidad". No obstante, no se cierra a entenderse con ninguno de esos dos partidos. Tampoco con Podemos, de quien dijo que "se equivocó con la crisis catalana", porque "legitimó el 1-O", ni con los soberanistas catalanes.

Entrevistado por Carlos Franganillo en La 1 de TVE, el jefe del Ejecutivo justificó el adelanto de las elecciones generales por la devolución de los Presupuestos, el pasado miércoles en el Congreso, gracias a las enmiendas a la totalidad, precisamente, de los independentistas catalanes.

Los Presupuestos, dijo, "lo son todo para un Gobierno", y "cuando llega el momento en que no se puede gobernar más, es hora de que los ciudadanos decidan". Así arrancó una entrevista de 35 minutos en la que trató de poner en valor el trabajo realizado por su Gobierno, que debía haber culminado con la aprobación de unas cuentas "sociales".

Con todo, no dudó en afirmar que su gabinete "ha hecho mucho más por la justicia social que en los siete años" de Mariano Rajoy.

En un formato algo más dinámico de lo habitual en este tipo de entrevistas, Pedro Sánchez consideró "peligroso" para la democracia que se le haya tachado de "okupa" y de "golpista", y atribuyó estas y otras descalificaciones a un hecho, para él, incontestable: "El problema de la derecha no es cómo gobierna el PSOE, sino que el PSOE gobierna".

Atacó al Partido Popular y a Ciudadanos, a los que acusó de "vivir del agravio territorial", pero negó haber pactado con los independentistas. "La moción de censura podía prosperar o no, pero nunca ha habido un acuerdo con los independentistas". Y lo remachó: "Nosotros no pactamos con los independentistas". Pero, sobre pactos, dijo aún más: "El 28-A tiene que servir para unir a los españoles. No tenemos que decir con quién vamos a pactar, sino qué proyecto de país tenemos".

Pero, ante todo, reclamó "acabar con la crispación" antes de la cita con las urnas.

No confirmó que el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, vaya a ser el candidato a las europeas, aunque sería un "extraordinario" aspirante. Y tampoco que la exhumación y reinhumación de los restos de Franco pueda materializarse antes de los comicios. Cifró los "momentos más duros" de su mandato, no en las dimisiones de ministros forzadas por las revelaciones periodísticas, sino en situaciones de "desastres naturales" o crímenes de "violencia de género".

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