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Tráfico

Carreteras a 90 km/h: ¿Bastan para reducir los accidentes?

Tres de cada cuatro fallecidos en accidentes de tráfico se producen en vías convencionales, donde operan nuevos límites desde este año

Dos operarios colocan una nueva señal del límite a 90 km/h.

Dos operarios colocan una nueva señal del límite a 90 km/h.

Cada año más de mil personas mueren en España en accidentes ocurridos en carreteras convencionales. Según la Dirección General de Tráfico, tres de cada cuatro fallecidos se deben a siniestros acaecidos en estos espacios. Con el objetivo de reducir la siniestralidad, la DGT aprobó a finales del pasado año la reducción del límite de velocidad máximo a 90 km/h en carreteras convencionales, una medida que se va a aplicar a los cerca de 10.000 kilómetros, de un total aproximado de 150.000, de estos trazados y que se caracterizan por tener al menos 1,5 metros de arcén. En aquellas con un arcén inferior el límite ya era operativo. Pero ahora la medida se generaliza, con la aprobación de los grupos que trabajan por la seguridad y la educación vial, pero también entre las salvedades y el escepticismo de las asociaciones de conductores.

Las carreteras convencionales se han convertido en el eje de la estrategia del Ministerio del Interior para reducir la mortalidad en el tráfico. Los límites de velocidad que ahora se modifican se instauraron en la década de los 80, cuando la red viaria apenas disponía de kilómetros de vías de alta capacidad y España carecía, por lo general, de autopistas y autovías. La Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020 busca rebajar a menos de 37 la tasa de fallecidos en accidentes por millón de habitantes. En el año 2017, la tasa fue de 39.

Fallecidos

Infogram

Cristina Catalá, coordinadora de proyectos en la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial), defiende la medida, aunque asume que no va a ser de gusto para algunos conductores, que aducen el argumento de un supuesto interés recaudatorio mediante multas. "Cuando se toman estas medidas de reducción del límite de velocidad, se basan en investigaciones y análisis que las consideran beneficiosas. Es una medida positiva, pero no la única que hay que tomar", indica Catalá, que apuesta también por "modificar el diseño" de las carreteras en los considerados 'puntos negros', aquellos que son más conflictivos.

Según los datos de la DGT, en los accidentes por salida de vía en carretera convencional, la velocidad inadecuada fue responsable del 51% de los siniestros. Alcohol y/o drogas estuvieron presentes en el 47%, la distracción en el 34% y el cansancio o sueño en el 16%. Para Ana Novella, presidenta de la asociación Stop Accidentes, la reducción del límite es positiva, ya que mejorará la capacidad de visualización y de reacción de los conductores. "Son las carreteras por las que más se circula en España, sobre todo en verano para conectar espacios que no tienen una autopista cercana", subraya.

Los accidentes más frecuentes

Salidas de vía y colisiones frontales, por lo general en episodios de adelantamiento, son los siniestros más habituales en este tipo de carreteras, en las que a partir de ahora la velocidad máxima a la que podrán circular los camiones quedará unificada en los 80 km/h. Por su parte, los autobuses podrán seguir disponiendo de una limitación genérica de 90 km/h en las carreteras españolas, donde los accidentes en los que están implicados estos vehículos suponen un número considerablemente menor que en Europa.

Pero no todas las partes involucradas comparten la idoneidad de la rebaja del límite. Desde el Real Automóvil Club de España (RACE), la principal asociación de conductores, su responsable de movilidad, Jorge Castellanos, sostiene que tendrá "poca efectividad" y cree que podría estimular los intentos de adelantamiento, maniobra en la que se producen gran parte de los siniestros. "No hay una velocidad buena o mala 'per se'. La velocidad es la adecuada también en función del pavimento, el tráfico, las condiciones climatológicas...", asevera Castellanos, que opta por fijar una limitación en función del peligro de los tramos porque "cada uno de ellos es distinto y necesita una solución específica".

Los límites de velocidad en las carreteras españolas.

La carretera convencional que más factores de riesgo presenta es aquella que, según las fuentes consultadas, carece de arcenes, está flanqueada de accesos colindantes y reúne una elevada densidad de vehículos de distintas clases -turismos, autobuses, motos y camiones-. Los accidentes en carretera convencional afectan cada vez a los motoristas. Según el RACE, "de cada diez fallecidos dos son motoristas". En lo que sí coinciden todas las partes es en reclamar más inversión para construir nuevas carreteras y, sobre todo, mejorar las que ya existen, entre otras razones para cortar la siniestralidad entre ese colectivo de conductores. "Para un turismo, un bache puede no ser un gran problema, pero para una moto es enorme", explica Jorge Castellanos.

Mantenimiento de las carreteras

"El mantenimiento de las carreteras es fundamental para garantizar la seguridad vial", indica Catalá, de Festival, una opinión que comparte la presidenta de Stop Accidentes, si bien con un matiz: las reformas deben acometerse en la integridad de la carretera, "pertenezca a quien pertenezca" y con la implicación de todas las administraciones. Entre las demandas concretas, una mejor señalización y más iluminación - en especial en puntos como los cruces-, así como la mejora de los márgenes de protección y de las condiciones del firme. "En la última década, los mayores descensos en la siniestralidad se han producido cuando se han hecho más inversiones. En carreteras convencionales hay muchos tramos que no perdonan un error del conductor", indica el responsable de movilidad del RACE.

Las claves de la reducción de velocidad, explicadas por la DGT. Vídeo: Dirección General de Tráfico

La vertiente humana es otra de las variables que tiene una influencia decisiva en la mortalidad en las carreteras. Mientras que se ha incrementado la toma de conciencia en aspectos relativos al consumo de alcohol y drogas, las distracciones al volante suponen un capítulo que no cesa de crecer. El teléfono móvil ya no es solo un dispositivo para hablar, sino también, desde la aparición de los 'smartphones', para escribir mensajes. "Muere gente por enviar o leer un 'emoticono'. Es así de estúpido", resume Ana Novella, de Stop Accidentes. Un puñado de segundos en los que puede estar en juego la vida de varias personas.

En la actualidad, la sanción por emplear el teléfono mientras se conduce es de tres puntos en el carné, aunque la DGT planteará este año incrementarla a seis. "Usar el móvil implica una triple distracción: mental, visual y manual", apunta Jorge Castellanos. En este sentido, la presidenta de Stop Accidentes destaca que los jóvenes están aumentando su toma de conciencia con respecto a este asunto. "Se está notando que la educación vial, primero en los colegios y luego en las autoescuelas, está dando resultados. Pero están creciendo las imprudencias en los conductores que están en la franja de edad entre los 40 y los 50 años. Tenemos una sociedad cada vez más mayor y eso es también un problema por la pérdida de reflejos que aparece en las personas mayores", concluye.

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