07 de diciembre de 2018
07.12.2018

Sánchez pide "reformar para reforzar" la ley fundamental y Casado se niega: "Está viva"

Iglesias juzga "decepcionante", aunque "algo más conciliador", el discurso de Felipe VI y tacha de "vergonzosa" la ovación al monarca emérito

07.12.2018 | 01:47

En las antípodas. Pedro Sánchez propuso ayer "reformar para reforzar" la Constitución y Pablo Casado se negó en redondo a "abrirla en canal", porque los cambios no son "urgentes". En su opinión, la Carta Magna, que ayer cumplió cuarenta años, "está viva".

"Reformarla es reforzarla", escribió el presidente del Gobierno en un mensaje en su cuenta de Twitter. El jefe del Ejecutivo recuerda en su tuit que en 1978 el pueblo español votaba sí a la Constitución, y añade que ayer se celebró ese voto afirmativo a un proyecto colectivo de libertad, progreso y democracia.

Después de reiterar su defensa de una reforma como vía para fortalecer la Constitución, consideró que las modificaciones necesarias también representan una apuesta "por un cambio de época recuperando aquel espíritu de concordia.

La vicesecretaria general del PSOE y portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, invitó al resto de los partidos a que "se sumen a la necesaria reforma" de la Constitución, que los socialistas llevan proponiendo desde hace un lustro, para "seguir avanzando al menos otros cuarenta años".

Todo lo contrario, el presidente del PP se cerró en banda a hacer modificaciones en el articulado y advirtió que su partido utilizará su "mayoría de bloqueo" en el Congreso y su mayoría absoluta en el Senado para evitar que salga adelante cualquier reforma constitucional que se plantee, ahora, y "más por agenda propia" que por necesidad para España, en alusión al proyecto socialista de darle a la ley de leyes una lectura federal.

Casado justifica que su partido sea el único que no quiera apoyar una reforma de la Carta Magna porque en este momento es el "mejor muro de contención contra los enemigos de la libertad", entre los que citó al "nacionalismo excluyente" y al "populismo que va contra las libertades públicas", en alusión a Podemos.

Casado considera que la Constitución "no sufre la crisis de los 40" y está "viva". Y que, además, en este momento es una "muralla frente a quienes quieren ponerla en riesgo". Es una "vacuna contra el radicalismo, el populismo y el nacionalismo".

En cambio, Pablo Iglesias cree que la Constitución "no puede ser una reliquia" y que debe modernizarse para convertirse en un "instrumento dinámico que sirva para proteger los derechos de la gente", y que reconstruir el pacto social que "rompieron las élites significa decir república".

Del acto conmemorativo celebrado en el Congreso, el líder de Podemos criticó la "sobreactuación" de los parlamentarios en su ovación a Juan Carlos I, que consideró "vergonzosa", y calificó de "decepcionante" el discurso de Felipe VI, aunque admitió que percibió un tono "algo más conciliador" al reivindicar, por ejemplo, la pluralidad territorial.

Lo que no resultó suficiente para los independentistas catalanes. De "herramienta de represión" tachó la Carta Magna Carles Puigdemont. Su sucesor al frente de la Generalitat, Joaquim Torra, cree que es una "prisión" y se "número dos", Pere Aragonès, la ve como "papel mojado".

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