El histórico etarra Santiago Arrospide Sarasola, Santi Potros, de 70 años, se encuentra desde ayer en libertad tras pasar 31 años en prisión como responsable de 40 asesinatos por los que fue condenado a casi tres mil años de cárcel. Potros ordenó los atentados más sanguinarios de ETA, entre ellos el del Hipercor en Barcelona, con 21 muertos, o el de la plaza de la República Dominicana en Madrid, en el que fallecieron 12 guardias civiles. El etarra ha estado encarcelado 13 años en Francia y otros 18 en España.

Tras la salida del terrorista de la prisión salmantina de Topas, el principal temor de las víctimas son los eventuales homenajes de bienvenida en el País Vasco. No obstante, por el momento no hay indicios de preparación de actos para recibir a Potros, quien, tras la ruptura del alto el fuego de la banda en 2006 con el atentado contra el parking de la T-4 de Barajas, se sumó al sector crítico con ETA.

Las imágenes de los homenajes causan un "dolor tremendo", aseguró la abogada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo Carmen Ladrón de Guevara, quien advirtió que denunciarán cualquier gesto hacia el etarra excarcelado como un delito de humillación a las víctimas.

El Gobierno ha garantizado que estará atento para evitar celebraciones: "Si hay un delito que puede ser subsumido en el enaltecimiento del terrorismo o menosprecio de las víctimas, evidentemente para eso están las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado", garantizó el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

La excarcelación de Santi Potros fue comentada a los medios de comunicación desde Vitoria por el líder del PP, Pablo Casado, quien, entre sonoros abucheos de personas que lo circundaban, hizo un llamamiento al Gobierno a "extremar las precauciones" para que no se lleven a cabo homenajes ni a este ni a otros etarras que puedan ser liberados en los próximos meses. Los detractores del líder popular le calificaron de "asesino" y le instaron a abandonar el País Vasco.