Guillermo Fernández Vara se posicionó ayer contra Susana Díaz, argumentando que la Secretaría General del PSOE debe "ejercerse con plena disponibilidad" y "no a tiempo parcial", compatibilizándola con la Presidencia andaluza. Anoche dimitía más de la mitad de la ejecutiva socialista en Castilla y León, 25 en concreto, y el secretario regional acusaba a Óscar López de deslealtad.

Solo el diputado por Madrid Pedro Sánchez mantenía su "disposición total" a concurrir, antes de conocerse la fórmula para consultar a las bases.

El secretario general del grupo socialista, Eduardo Madina, máximo defensor del congreso abierto, había dejado claro que él solo se presentaría si se permitiera que votaran los 200.000 militantes. De lo contrario, no dará el paso.

Frente a los elogios a Susana Díaz de Patxi López, ya prácticamente descartado en la carrera sucesoria, y de Manuel Chaves también se escuchó el aviso del líder del PSOE extremeño, Guillermo Fernández Vara, para quien la secretaría general no puede ser ejercida "a tiempo parcial". El sucesor de Rodríguez Ibarra rompió una lanza a favor del congreso abierto al incidir en que su partido no es la suma de los 17 barones sino "la de 250.000 militantes".

No todos compartían ayer el mensaje de que "aclamación" sea sinónimo de "unidad" ni de que "competencia" signifique "división". En esa línea, un destacado dirigente andaluz se preguntaba: "¿A qué tiene tanto miedo Susana Díaz si tanta ilusión dicen que genera?".

Otro alto cargo lamentó el "espectáculo" que está dando el PSOE desde el lunes y culpó directamente de ello a Rubalcaba, al que acusó de seguir "enredando" hasta el final en vez de dimitir el domingo pasado, nada más conocerse la debacle electoral. A su entender, la petición de los barones a Díaz fue un aviso a Rubalcaba para que se vaya "ya". Una idea que comparten muchos dirigentes.