El visado regirá además en Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal y Suecia, socios del acuerdo Schengen, pero España era el principal objetivo.

Los últimos días han sido una odisea para miles de bolivianos que intentaban escapar antes del domingo de la falta de trabajo y posibilidades en un país en el que dos tercios de los habitantes viven con menos de dos dólares al día, según organismos internacionales.

Hay denuncias de estafas, incidentes violentos en aeropuertos y agencias de viajes, huelgas de hambre y familias con niños durmiendo por días en el piso de las terminales, según comprobaron corresponsales de Efe.

Y también ejecutivos de la aerolínea boliviana LAB detenidos por cancelar cuatro vuelos a Madrid que habían sido vendidos completamente.

Hasta la Fuerza Aérea boliviana organizó "charters" a países intermedios, como Brasil, para quienes no encontraban cupo en vuelos directos a Madrid.

El drama aumentó porque quedaron familias rotas, con una parte de sus miembros que lograron partir y llegar a España mientras que otros que se quedaban frustrados en los aeropuertos bolivianos o eran repatriados desde Barajas, según testimonios recogidos en los medios locales.

El gobierno boliviano, que preside el nacionalista e indigenista de izquierda Evo Morales, se ha limitado a echar la culpa a anteriores gobiernos y a denunciar supuestos "tratos inhumanos" de autoridades europeas a los emigrantes devueltos por no tener papeles en regla.

La aerolínea boliviana Aerosur despachó el viernes dos últimos vuelos repletos a Madrid, antes de la entrada en vigor del visado, y tiene otro programado para el domingo, pero con un 35 por ciento menos de pasajeros, dijo a Efe el vicepresidente de la empresa, Oscar Vargas.

En la última semana, los bolivianos que llegaron al aeropuerto madrileño de Barajas, en vuelos directos o con escalas en terceros países, promediaron 1.500 por día.

Además está el drama de 82 bolivianos que viajaban en el crucero "Sinfonía", desde Brasil, e intentaron desembarcar sin éxito en las ciudades españolas de Santa Cruz de Tenerife, Cádiz y Valencia, y luego en la italiana Génova.

De ellos, 79 fueron repatriados y volvieron anoche a Santa Cruz, ciudad del oriente de Bolivia.

La exigencia del visado fue anunciada por Europa en 2006 como una medida obligada por la explosión migratoria de bolivianos que decían viajar como turistas pero se quedaron a vivir y trabajar allí sin documentos.

Especialmente en España, donde en 2004 los bolivianos eran 8.000 y ahora se calculan entre 200.000 y 300.000, de los cuales apenas 60.000 tienen papeles en regla, según cifras suministradas a Efe por la embajada española en La Paz.

"No tenemos nada con los turistas, pero sí tenemos problemas con la migración ilegal, con el propósito de quienes llegan a los países para trabajar ilegalmente", dijo hace poco el embajador de Alemania en La Paz, Erich Riedler.

Su colega español, Juan Francisco Montalbán, agregó que el visado busca dar protección laboral y social a miles de bolivianos "que desean vivir y trabajar en España", pero que han usado hasta ahora irregularmente el hecho de que no hacía falta visado

Antes de Bolivia, entre los países latinoamericanos, la exigencia de visado se aplicó ya a la República Dominicana, Cuba, Ecuador, Perú y Colombia.

Según el gobierno de Morales, medio millón de bolivianos abandonó el país desde 2004, debido a "resabios de la política neoliberal" de anteriores administraciones que empujaron a la gente a buscar trabajo en otras naciones, según dijo el portavoz presidencial, Alex Contreras.

Cifras oficiales señalan que en 2004 se emitieron en Bolivia más de 194.000 pasaportes, en 2005 más de 133.000, en 2006 (primer año en el poder de Morales) más de 164.000, y entre enero y febrero pasados 24.000.

Una encuesta publicada en la prensa local en 2006 indicó que más de la mitad de los bolivianos (54 por ciento) emigraría a otro país si pudiera hacerlo, y que dos de cada tres ya tenían un pariente en el extranjero.

Organismos internacionales calculan en tres millones los bolivianos en el extranjero, casi un tercio de los 9.8 millones de residente en el país.