Un comisario de la Unidad Central de Información (UCI) que participó en la investigación sobre el origen de los explosivos utilizados en los atentados del 11-M aseguró ayer ante el tribunal que sobre las 15.00 horas de aquel fatídico jueves ya se tenían "sospechas bastante firmes" de que la autoría de la matanza correspondía a grupos vinculados con el terrorismo islámico. Además, el agente afirmó que, pese a que el ministro del Interior de entonces, Ángel Acebes, habló de las "dos líneas de investigación" el viernes 12 de marzo, él nunca recibió órdenes desde el ministerio de orientar la investigación hacia ETA.

El agente especificó que Trashorras les contó que se dedicaba al tráfico de hachís y conocía a unos "moros" radicales que le vendían esa sustancia y tenía la sensación de que podían estar relacionados con los atentados.

A continuación, el testigo conocido como "El Gitanillo", un joven del círculo del acusado Suárez Trashorras, indicó que un árabe al que el acusado se refería como "Mowgli" -Jamal Ahmidan, alias "El Chino"- realizó dos viajes con bolsas de deporte a la mina Conchita tras recibir indicaciones del ex minero y bajó, en compañía de otros dos árabes, "con las mochilas llenas de explosivo".

El testigo describió como los árabes realizaron estas dos incursiones en el monte para cargar dinamita tras una visita previa al lugar por la tarde en compañía de Trashorras. El menor, que tenía entonces 16 años, fue condenado a 6 años de internamiento y 5 de libertad vigilada por su colaboración en los hechos.