Se trata de, al menos, la cuarta ocasión desde que la banda terrorista iniciase un "alto el fuego permanente" el pasado 24 de marzo, en que se tiene constancia de que ETA dirige este tipo de cartas a empresarios de la Comunidad Autónoma Vasca o de Navarra, pidiéndoles una "colaboración" económica para participar "en la construcción de Euskal Herria".

El envió de estas misivas fue confirmado por la Confederación Vasca de empresarios, -CONFEBASK-, organización que consideró que no forman parte de una campaña de carácter generalizado y masivo, según indicó a EFE un portavoz de la misma.

El portavoz de la patronal vasca afirmó, no obstante, que el envío de cartas de extorsión "responde a una actitud totalitaria y mafiosa, que merece la reprobación y condena de todos los que aspiramos a vivir en paz y libertad, por cuanto si existe un colectivo amenazado, lo está al final el conjunto de la sociedad".

El presidente del PNV de Vizcaya, Iñigo Urkullu, por su parte, manifestó en un acto político de presentación de sus candidatos a las alcaldías de la Margen Izquierda de la ría de Bilbao y Zona Minera en relación a esta nueva acción de extorsión que "no es esa la vía" y que Batasuna sabe "que ese tiempo acabó".

El líder de los socialistas vascos, Patxi López, por su lado, emplazó a los líderes de la izquierda abertzale a alejarse y rechazar la violencia, con ocasión de esta nueva acción de ETA, y consideró "absolutamente inaceptable" está campaña de extorsión a la vez que dejó claro que los socialistas "estamos con los empresarios que generan riqueza y empleo".

El secretario general del PP del País Vasco, Carmelo Barrio, por su parte, consideró que la aparición de nuevas cartas de extorsión por parte de ETA a empresarios se debe a que la organización terrorista "se ampara en la debilidad del Gobierno para mantener la presión a la sociedad".

Ezker Batua (EB), por último, calificó la acción de ETA de "acto claro de violencia en la medida en la que implica un chantaje, que lesiona el derecho a la libertad" y agregó que "calificar como aportación voluntaria lo que es una imposición y una amenaza, merece el rechazo de todas las formaciones políticas y los agentes sociales, incluida la izquierda abertzale".

El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Manuel Ayesa, consideró que "cuando Confebask, que ha guardado silencio en torno a esta noticia durante muchos meses, lo ha denunciado es porque verdaderamente existe, pero nosotros (en su organización) no tenemos ningún dato, ni afirmativo ni negativo".