Un millar de personas, entre las que se encontraban familiares, amigos, compañeros de trabajo y representantes de las fuerzas políticas y militares de toda la provincia de Ourense, asistieron ayer al funeral, en la iglesia parroquial de San Pedro de Cudeiro, del soldado Diego González Blanco.

El féretro con sus restos mortales fue conducido a hombros de algunos de sus familiares y también de sus compañeros de la Brilat, pero la iglesia se quedó pequeña para albergar a todos los asistentes. Los padres del joven soldado, así como su hermana y su novia, también de la base de Figueirido, en Pontevedra, entraron juntos y sus rostros denotaban el sufrimiento y cansancio desde que sucedió el trágico suceso.

Las muestras de dolor y las lágrimas fueron las protagonistas de todo el funeral, que se prolongó durante una hora. El capitán Quinteiros, de la base de Figueirido, así como numerosos cabos, sargentos y soldados, algunos de los cuales viajaron a Cudeiro el viernes para velar el cadáver de Diego y acompañar a su familia, tampoco pudieron evitar el sufrimiento por la pérdida del compañero.

Entre los asistentes se encontraban el vicepresidente de la Xunta de Galicia, Anxo Quintana; el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez; el presidente de la Diputación Provincial, José Luis Baltar; el alcalde de Ourense, Manuel Cabezas, y el subdelegado del Gobierno, Camilo Ocampo, así como los máximos representantes provinciales de la Delegación de Defensa y de las policías local, nacional y autonómica, entre otros muchos concejales, alcaldes, y delegados de la provincia, que dieron el pésame a los familiares del soldado.

Aplausos por su labor

Tanto a la llegada del féretro a la iglesia de San Pedro, como a su salida, los asistentes protagonizaron sendos emotivos aplausos en reconocimiento a su trayectoria profesional en los últimos años.

Al término del funeral, sus restos mortales fueron trasladados, con la escolta de agentes de la Policía Local, hasta el cementerio de Santa Mariña, en el que fue enterrado en un acto mucho más íntimo.