Las nuevas tecnologías al servicio de la seguridad ciudadana. En esta premisa se basa el proyecto piloto que esta misma semana puso en marcha la dirección general de Instituciones Penitenciarias, y que consiste en controlar mediante un dispositivo GPS las salidas con permiso de los presos condenados por delitos de agresiones sexuales. El programa tendrá una duración de tres meses y se va aplicar a un total de ocho presos previamente seleccionados, aunque se realizará de forma escalonada, es decir, que no estarán los ocho fuera de la prisión al mismo tiempo.

Requisitos

En el desarrollo de este programa los internos disfrutarán de unos permisos de 2 días, en lugar de los 6 con los que suelen contar habitualmente, que no tendrán que coincidir necesariamente con el fin de semana. Los permisos los concede el juez de vigilancia penitenciaria tras la petición de los presos, aunque en otros casos se los otorga la Junta de Tratamiento de la prisión en la que se encuentren por unanimidad.

No cualquier preso es apto para formar parte de este proyecto, los que participan en él han sido previamente seleccionados y cumplen una serie de requisitos como son: tener gran parte de la condena cumplida; haber participado en programas de tratamiento para agresores sexuales; haber pasado por todos los filtros del equipo de tratamiento de la prisión; tener un pronóstico de incidencias muy bajo y disponer de apoyo familiar o alguien que se responsabilice del interno cuando esté fuera de la prisión y que lo tenga acogido durante el permiso.

La puesta en marcha de este programa experimental fue anunciada por el Ministro de Interior, José Alonso, en el Congreso de los diputados. En su comparecencia, Alonso insistió en que los presos condenados por delitos de agresión sexual deben disfrutar de permisos como cualquier otro, aunque reconoció que estas salidas "tienen que ser muy controladas, y el seguimiento por GPS sin duda va a mejorar este control".

Tecnología

El dispositivo GPS utilizado para llevar a cabo este programa experimental de control cuenta con la más alta tecnología israelí, y en Europa sólo se está utilizando para controlar agresiones sexuales en el Reino Unido. Allí las autoridades mantienen el control incluso después de que los internos cumplan sus condenas.

Una medida nada descabellada, si tenemos en cuenta que los estudios realizados en esta materia revelan que el porcentaje de reincidencia de los presos por agresiones sexuales es menor en que los que han salido de permisos antes de su salida definitiva de prisión, que en los que ya han quedado en libertad.

Posibilidades

Si no hay ningún problema, en los tres meses que dura el proyecto y hay más candidatos que hayan pasado todos los filtros y garantías -y que acepten ser sometidos al control por GPS-, las autoridades penitenciarias españolas podrían mantenerlo como un sistema fijo para controlar a los internos durante sus permisos penitenciarios.

En todo caso, el GPS que tendrán que llevar los internos consigo todo el tiempo es una cautela añadida y, además de esta medida, se les ha impuesto la obligación de presentarse al inicio y al final del permiso ante las Fuerzas de Seguridad en el lugar donde van a pasar las jornadas fuera de la prisión.