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Alejandro Lorenzo, alcalde de O Porriño: «El granito es el nexo de unión entre nuestra historia y la modernidad»

O Porriño se consolida como la capital internacional de la piedra natural. Hablamos con su alcalde sobre el presente y el futuro de un municipio que esculpe su desarrollo en el granito rosa

Alejandro Lorenzo, alcalde de O Porriño.

Alejandro Lorenzo, alcalde de O Porriño. / Concello de O Porriño

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— El Concello de O Porriño se vuelca con Stonegal, ofreciendo incluso un stand institucional gratuito para las empresas locales. ¿Por qué es vital para el Concello apoyar esta feria?

— Apoyar a Stonegal es, en realidad, apoyar directamente a nuestros empresarios y a nuestros trabajadores. No podemos olvidar que O Porriño es la primera potencia en la industria de la piedra en España y la segunda en Europa. Cada año se extraen aquí 250.000 toneladas de granito. Hablamos de un sector que genera 4.500 empleos, entre directos e indirectos, y que mueve cifras espectaculares, sobre todo en exportaciones. Las últimas cifras que ha facilitado el cluster son 27 millones de euros en exportaciones de granito bruto desde Galicia y 93 millones en granito elaborado, procediendo la mayor parte de nuestro municipio. Con este stand en el IFEVI nos mostramos como lo que somos: el motor y el epicentro internacional de la piedra. El granito no se entiende sin Porriño, y Porriño no se entiende sin su piedra.

— Más allá de las frías cifras económicas, el granito se palpa en las calles. O Porriño está viviendo una transformación urbana muy importante. ¿Cómo se conjuga ese avance económico con el desarrollo social y vecinal?

— El granito rosa es nuestro pasado, pero también es nuestro futuro. Estamos realizando y proyectando grandes humanizaciones para hacer un municipio para las personas. Y sí, están cambiando la fisonomía de la villa y extendiéndose a cada una de las parroquias. Espacios como la renovada calle Pío XII, una humanización que continúa o el auditorio, que era una demanda histórica en O Porriño. En breve también el Parque Ordoñez, el velódromo, Avenida Antonio Palacios, con el carril bici…. Tendremos bordillos en piedra y otros elementos en todos los polígonos residenciales de Torneiros y se extenderán a las parroquias. En cada una de estas obras, visible, la piedra, porque es nuestra identidad, y más zonas verdes, nuevos espacios para las personas. Además, es un material sostenible y de «kilómetro cero». Al usar el material que extraemos a pocos kilómetros, reducimos drásticamente la huella de carbono. Estamos devolviendo el espacio urbano a los vecinos, creando zonas más humanas y amables para vivir.

«El granito no es solo nuestra mayor industria, es el corazón de nuestra identidad»

Alejandro Lorenzo

— Alcalde de O Porriño

— En esa fisonomía urbana moderna, el legado de Antonio Palacios sigue muy vivo. ¿Cómo convive el Porriño del siglo XXI con las huellas del maestro?

—Palacios entendió antes que nadie que el granito era una roca noble, capaz de dignificar el espacio público. Mimamos cada una de sus obras, adecuando también los espacios que lo rodean. Un ejemplo es el templete: su entorno se ha convertido en lugar de encuentro y comunión. De hecho, el lema de nuestro stand en la feria es «O noso granito, orgullo e memoria» y «Antonio Palacios escríbese en pedra». Las nuevas humanizaciones abrazan e integran estos monumentos históricos. El granito es el nexo de unión entre nuestra historia y la modernidad. Es tan nuestro que incluso le hemos hecho llegar un monolito de granito porriñés al Papa; está en nuestro ADN.

— Cierto, ¡el Papa! ¿Cree que vendrá a O Porriño?

—Más que creerlo, tengo fe en ello.

— Volviendo al municipio, para sostener todo este crecimiento y seguir impulsando las parroquias, hace falta una administración saneada. ¿Cuál es la situación financiera actual del Concello?

—Estamos en un momento clave de liberación y autonomía financiera. Veníamos de un presupuesto prorrogado debido a un plan de pago a proveedores por una deuda heredada de 5,4 millones de euros. Tras un proceso judicial, devolvimos más de dos millones de facturas que no eran correctas o estaban duplicadas, y el resto se liquidó. La verdad que es llamativo que tras devolver facturas por importe de dos millones que se conformaron para su pago, ninguna empresa haya recurrido. Ahora, libres de las cargas y de la tutela del Gobierno Central, no sólo podemos aprobar nuevos presupuestos, sino que seguimos trabajando y dialogando con las otras administraciones para que se impliquen en los grandes proyectos del municipio. Como ejemplo, la cesión a la Xunta para crear vivienda protegida. Porque las personas son nuestra prioridad y la vivienda tiene que serlo. También la generación de trabajo.

— ¿A qué se destinarán prioritariamente esos recursos económicos en el corto plazo?

—Detrás de los números siempre hay personas. Ese dinero no se queda en los bancos; se traduce en bienestar directo para nuestros vecinos y vecinas. Lo estamos destinando ya a lo que de verdad importa, a la atención social, a servicios de proximidad en nuestras parroquias, a la creación de empleo. Por ejemplo, acabamos de finalizar las obras de la nueva Escuela Infantil de Pontellas, que sumará 66 plazas públicas gratuitas de 0 a 3 años este próximo curso para ayudar a la conciliación de las familias en el rural. Y, además, ya proyectamos el futuro Centro de Día de Atios, rehabilitando la antigua escuela unitaria para cuidar de nuestros mayores. Queremos que el progreso de O Porriño se note en las calles, en las infraestructuras, pero también en el bienestar diario de cada hogar. Queremos que la riqueza que genera el municipio se traduzca de forma equitativa en bienestar, calidad de vida y servicios de primera para todos los porriñeses y porriñesas.

— ¿Cómo ve el futuro de O Porriño?

—Sólido. Como nuestra piedra.

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