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SAN HONORATO 2026

El sector de panaderías y pastelerías de Pontevedra pide (y ofrece) más calidad que nunca

Los negocios han subido el listón en el oficio, pero existen retos pendientes. Por ejemplo,«saber vender el buen producto que se fabrica»

Aula obrador de Área Doce, de Reyvi.

Aula obrador de Área Doce, de Reyvi. / FDV

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Las panaderías y las pastelerías de la provincia de Pontevedra han evolucionado exponencialmente en los últimos tiempos y, según aseguran desde la distribuidora Reyvi, que trabaja con el sector desde 1968, el nivel «está ya a la altura de cualquier concurso nacional, con capacidad para competir y ganar premios sin ningún complejo».

Las demandas de estos establecimientos han cambiado. Por un lado, en Reyvi destacan el incremento de la bollería de mantequilla, especialmente del croissant artesanal. «También han ganado protagonismo productos como el panettone, los panes elaborados con harinas más naturales y saludables, así como toda la gama de productos sin gluten», apuntan a FARO. Y, por supuesto, también han impactado de lleno las tendencias procedentes de redes sociales: «El pistacho, las cremas y galletas Lotus o determinados sabores y acabados visuales tienen un impacto directo en la demanda. Hoy en día, muchos clientes buscan productos que ya han visto previamente en Instagram, TikTok o YouTube».

Asimismo, la distribuidora aprecia que «cada vez hay más interés por productos de calidad y diferenciados» y por todo lo referente al packaging. Porque ya no es solo cuestión de contar con un buen producto, sino de querer presentarlo como merece. «La imagen del producto es cada vez más importante y los negocios buscan cajas, envases, soportes y soluciones que ayuden a transmitir calidad, cuidar la presentación y reforzar su marca de cara al cliente y a las redes sociales», aseguran.

De hecho, para Reyvi, uno de los grandes retos que afronta el sector de la bollería y la panadería local es «saber vender el buen producto que se fabrica». El nivel de elaboración y calidad, muchas veces, «está muy por encima de la manera en la que se presenta o comunica al consumidor». Reivindican que «hay que poner más en valor el trabajo artesanal, las horas de dedicación y la calidad real del producto que se hace cada día».

La tecnología está ayudando a avanzar en esta misión, si bien «todavía queda mucho camino por recorrer». Y es que, más allá de la innovación aplicada a la maquinaria que facilita el trabajo de los panaderos y las panaderas, la tecnología ayuda hoy en día a la comunicación del oficio, a través de las redes sociales, la imagen de marca y nuevas formas de mostrar el producto y conectar con el cliente.

Desde Reyvi señalan que la formación sigue siendo clave en este contexto. «Hoy en día, para triunfar en el mercado hay que ser un buen profesional, y para eso la formación es fundamental», declaran a este periódico, «no solo se trata de aprender técnicas, sino también de entender los procesos, conocer el origen de los ingredientes y comprender cómo se transforman para dar vida a productos como el pan o la bollería. La formación permite evolucionar, innovar y diferenciarse».

En este panorama, donde el sector prioriza la calidad y la diferenciación de su producto, distribuidoras como Reyvi son aliados esenciales y agentes que conocen en profundidad el negocio. Así, de cara al futuro próximo, afirman lo siguiente: «Nos gustaría leer que el sector sigue creciendo sin perder su esencia artesanal; que las nuevas generaciones apuestan por estos oficios y que cada vez se valora más la calidad, la formación y el trabajo que hay detrás de cada producto. También sería una gran noticia ver a la panadería y pastelería gallega aún más reconocida a nivel nacional e internacional».

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