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Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo

Una responsabilidad compartida para vivir (y trabajar) mejor

Profesionales de la seguridad y la salud laboral reflexionaron sobre los avances y los retos pendientes en este ámbito con motivo de la efeméride

De izquierda a derecha: Roberto Manteiga, Jacobo Cuenca, Diego Castro, Iván Fernández y Juan Ibáñez.

De izquierda a derecha: Roberto Manteiga, Jacobo Cuenca, Diego Castro, Iván Fernández y Juan Ibáñez. / Gustavo Santos

Hoy se celebra el Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, una jornada que pone el foco en la prevención, la protección de las personas y la mejora continua de los entornos laborales. Diferentes cargos de responsabilidad en este ámbito dieron cuenta de ello en una mesa redonda organizada en las instalaciones de Ence en Pontevedra, moderada por la periodista de FARO, Uxía Miranda, y en la que se analizaron tanto los logros conseguidos en los últimos tiempos como los desafíos del futuro.

Cambio de mentalidad

Tal y como explicaba Juan Ibáñez, director de Sostenibilidad, Seguridad, Salud Laboral y Medioambiente de Ence, este concepto surgió al mismo tiempo que comenzó el desarrollo industrial. En una primera etapa, a principios del siglo XIX, la seguridad laboral se abordaba de un modo correctivo.

Juan Ibáñez: «La disciplina en el cumplimiento preventivo impulsa la excelencia y competitividad  de la empresa»

Juan Ibáñez: «La disciplina en el cumplimiento preventivo impulsa la excelencia y competitividad de la empresa» / Gustavo Santos

«El enfoque preventivo nace mucho más adelante, a finales del siglo XX, cuando se empieza a legislar pensando en anticipar los riesgos en el trabajo», remarcó Ibáñez, quien señaló como hito clave en España la aprobación, en 1995, de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esto asentó las bases de la mentalidad que impera hoy: la seguridad ya no es un mero cumplimiento, sino un valor esencial para las organizaciones.

«Las empresas se están dando cuenta de que la prevención no es un coste, es una inversión», declaró Iván Fernández, técnico de Seguridad de la mutua de atención a contingencias profesionales. El cambio ha sido «radical» en cuanto a comportamiento, estructura, disposición de medios o capacitación del personal, aunque depende del nivel de «madurez» de cada empresa.

Por su parte, Diego Castro, jefe del Área Técnica de Seguridade no Traballo e Hixiene Industrial, destacó en la evolución de este concepto la creación del Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (ISSGA). Su consolidación como organismo autónomo se produjo en el año 2007 y sus estatutos se validaron en 2014. Todo ello confirió a Galicia, a las empresas y a los trabajadores una estructura «potente» de seguridad laboral y prevención. «Nos perciben como un punto de referencia al que poder acudir ante cualquier necesidad», aseguraba.

Iván Fernández: «Las empresas se están dando cuenta  de que la prevención no es un coste, es una inversión».

Iván Fernández: «Las empresas se están dando cuenta de que la prevención no es un coste, es una inversión». / Gustavo Santos

Asimismo, Roberto Manteiga, gerente de Seguridad y Salud Laboral Forestal de Ence e integrante del coloquio, afirmó que su sector, el forestal, fue a «tocar en la puerta» del ISSGA hace más de una década para crear un grupo de trabajo conjunto y «perder el miedo a acercarse a la Administración», que a veces presentan las organizaciones.

Además, Manteiga puso en valor el papel del liderazgo y la alta dirección en la evolución de la seguridad laboral, así como la creación de «un servicio de prevención especialista, con dedicación exclusiva y que está sobre el terreno». «El responsable de la operación es quien tiene que tomar las riendas de esa seguridad sobre el terreno, guiar a las personas y tener la capacidad de influir en sus comportamientos», agregó.

El director de Seguridad y Salud Laboral de Nogar, Jacobo Cuenca, coincidió con el gerente de Ence, subrayando la importancia de la concienciación de los trabajadores: «Ellos quieren participar, quieren saber y quieren conocer. El mayor cambio ha sido juntar la estrategia empresarial con todo lo que los trabajadores pueden aportar».

Liderazgo y concienciación

La seguridad laboral es, por tanto, una responsabilidad compartida, en la que juega un papel «clave» el «liderazgo visible», afirmaba Juan Ibáñez, que consiste en «hacer lo correcto siempre y que la gente lo vea». «Si tú, como directivo, eres fiel a lo que dices y lo cumples, generas una disciplina que va capilarizando en el resto de estratos de la compañía».

Coloquio organizado por Ence con motivo del Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

Coloquio organizado por Ence con motivo del Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. / Gustavo Santos

Asimismo, destacó que estas labores ya no son solo de los técnicos de seguridad designados (que también), sino de toda la línea de mando. «Antes los trabajadores percibían al técnico como si viniese la policía, y ahora el objetivo sería tener trabajadores que son casi técnicos», decía en este sentido Jacobo Cuenca.

Para ello, es importante que identifiquen los riesgos, si bien, como apostillaba Diego Castro, «no se les puede pedir a los trabajadores que se cuiden si no tienen medios y, sobre todo, formación». No solo es contar con equipos de protección individual o maquinaria, sino saber usarlos correctamente y que se les permita hacerlo. «Y la empresa, aun dando los medios y formando, debe cumplir con su obligación de vigilar», aseveró el técnico del ISSGA.

Según reconocía Iván Fernández, la mayoría de accidentes que ven en la mutua se deben a problemas de concienciación. La rutina hace mella: «La gente domina tanto su trabajo y sus herramientas que no presta tanta atención».Y en un sector con tanto riesgo como el forestal, es esencial corregir esa tendencia. «Trabajamos con equipos amplios y dispersos, donde cada persona opera de forma autónoma y debe ser el propio guardián de su vida y de sus riesgos», declaraba Roberto Manteiga. «El fin de la ley es preventivo, y es que nos cuidemos y que cuidemos».

Para conseguirlo, apeló nuevamente al poder de la dirección, parafraseando al fiscal experto en siniestralidad laboral Luis Anguita: «Tenemos que ser tan diligentes con los trabajadores como somos con nuestros hijos».

Colaborar

Pero no solo participan en estos ámbitos los empleados de una compañía o sus altos cargos. La Administración pública cumple una labor importante y también es relevante la colaboración con otras organizaciones, desde universidades hasta otras empresas, como resaltaba Juan Ibáñez. «Hay que ser lo suficientemente humilde para aspirar a la mejora continua de tu sistema de gestión aprendiendo también de lo que hacen los demás, y generoso para compartir tus mejores prácticas».

Roberto Manteiga: «La comunicación moviliza, genera acción y hace que los entornos cambien».

Roberto Manteiga: «La comunicación moviliza, genera acción y hace que los entornos cambien». / Gustavo Santos

En Nogar comparten esa visión: «Es importante colaborar no solo con empresas del mismo sector, sino de toda la cadena. Es fundamental conocer el nivel de seguridad de tu proveedor, por ejemplo. Los estándares de seguridad que marcamos tienen que ser iguales para todos».

Para Cuenca, sería un «error» no estar conectados con otras empresas o no mantener un contacto próximo con las administraciones. Como exponía Diego Castro, existen múltiples recursos (desde ayudas económicas hasta formación y asesoramiento) que la Administración pública puede brindar a las empresas y a quienes las integran.

Por su parte, Roberto Manteiga explicó que, en actividades como la forestal, donde intervienen diferentes equipos, se debe tener un sistema de coordinación «robusto». «Todos los agentes de una operación forestal deben conocerse, debe haber confianza plena».

El grupo de trabajo del sector, en el que participa el ISSGA, ha elaborado un documento CAE (Coordinación de Actividades Empresariales) con esa misión. «Y me gustaría lanzar este mensaje: debemos estar donde está la acción. Si lideramos, debemos estar sobre el terreno».

Nuevos desafíos

El entorno laboral está cambiando enormemente; las nuevas tecnologías y los nuevos procesos acarrean también nuevos riesgos. «Hay un cambio radical en la exigencia mental, en la inmediatez de las cosas y en el nivel de estrés al que estamos sometidos», reconoció Iván Fernández. «Antes el trabajo podía ser más físico, pero quien lo desempeñaba, cuando se iba a su casa, no seguía trabajando».

Jacobo Cuenca: «Cuando remamos todos juntos en materia de seguridad es lo que mejor funciona».

Jacobo Cuenca: «Cuando remamos todos juntos en materia de seguridad es lo que mejor funciona». / Gustavo Santos

La «pandemia silenciosa» de nuestra sociedad tiene que ver con la salud mental y así se refleja ya en la siniestralidad laboral. «Los problemas de depresión o ansiedad en el trabajo han existido siempre, pero tal vez derivados de otras causas (organización del trabajo, inadecuados estilos de liderazgo); ahora están apareciendo nuevas causas, como la hiperconectividad que condiciona el conciliar la vida profesional y la personal y también fenómenos de aislamiento social derivados del teletrabajo. Junto a ellos, nuevos riesgos que vienen para quedarse son los derivados del cambio climático y la ciberseguridad», declaró Juan Ibáñez.

El jefe del Área Técnica de Seguridad del ISSGA, Diego Castro, apuntó que la innovación tecnológica también ayuda a «dignificar» ciertos oficios, especialmente en sectores como el forestal o la pesca. Con todo, marcó como prioridad en la agenda de la prevención del futuro atender las cuestiones más básicas que siguen afectando a esas empresas que todavía no están tan concienciadas. «El 20 % de las causas provoca el 80 % de los accidentes», declaró, recalcando que los siniestros más graves «se pueden resolver con acciones más sencillas, no tan tecnológicas», y que muchos de ellos «son fácilmente evitables».

Jacobo Cuenca, director de SSL en Nogar, reconoció que los datos expuestos por Castro son «abrumadores» e incidió en que debemos trabajar «todos, principalmente las empresas», en la concienciación, sin dejar a un lado los avances técnicos. «Desde las empresas nos queda apostar por las nuevas tecnologías, creer en ello y facilitar su uso a los trabajadores, sin perder de vista la salud, que es siempre muy importante y debemos integrarla. No hay que frenar nunca la mejora», afirmó.

Diego Castro: «Es fundamental que las empresas sepan que el ISSGA está aquí para asesorarlas».

Diego Castro: «Es fundamental que las empresas sepan que el ISSGA está aquí para asesorarlas». / Gustavo Santos

En este sentido, Roberto Manteiga apuntó que en Ence llevan ya años trabajando en un modelo predictivo basado en IA enfocado a la prevención de riesgos en el entorno laboral, lo que denominaba como un «sistema P Plus», «preventivo y predictivo».

El gerente también puso como prioridad la comunicación, el poder de las palabras. «El sector forestal es un sector maravilloso y debemos enviar mensajes positivos. Por ejemplo, a los motoserristas los denomino “cirujanos del bosque”, y hace poco vino un operario a decirme que se alegraba mucho. La comunicación moviliza, genera acción, hace que las cosas sucedan y los entornos cambien».

La mesa redonda concluyó así con una idea muy clara: los cambios globales, empezando por los que atañen a la seguridad y a la salud, comienzan en uno mismo, pero conseguir la excelencia es un trabajo en equipo entre empresas, trabajadores y sociedad en general.

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