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Ourense, refugio termal para las familias

La provincia es cuna del termalismo y dispone de diversas opciones para disfrutar y desconectar

Una familia disfrutando de las Termas de Outariz.

Una familia disfrutando de las Termas de Outariz. / Alan Pérez

Ourense

Hay muchas razones por las que visitar Ourense: su enogastronomía (la provincia alberga cuatro de las cinco denominaciones de origen del vino gallego y otros productos ‘premium’ como el pan de Cea o los pimientos de Arnoia), su patrimonio (con joyas como el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil o la fortaleza de Castro Caldelas) o su naturaleza. Pero si algo destaca especialmente de este territorio, y no es para menos, es el termalismo.

Ambiente intergeneracional en las Termas da Chavasqueira. | ROI CRUZ

Ambiente intergeneracional en las Termas da Chavasqueira. | ROI CRUZ

La ciudad de Ourense es la Capital Termal de Galicia. Sus fuentes naturales manan del suelo a temperaturas de hasta 70 grados y sus restos romanos prueban su uso minero-medicinal desde hace 2000 años. De hecho, sus aguas bicarbonatadas, sódicas, fluoradas, litínicas y sulfuradas de mineralización media, están especialmente indicadas para tratamientos reumáticos y otras patologías, así como para curar el estrés. Porque entrar en un balneario o en una terma pública de esta provincia es regalarse a uno mismo autocuidado y bienestar; un plan que resulta ideal también para realizar en familia.

El plan Ourense Termal, impulsado desde la Diputación ourensana y otras instituciones, protege y potencia precisamente estos recursos termales, presentes más allá de la ciudad de las Burgas. Hay un total de 15 municipios rurales termales que merece la pena explorar, desde A Arnoia a Boborás, pasando por Cortegada, Castrelo de Miño, Leiro o Verín, entre otros. ¿A qué esperas para conocerlos?

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