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La igualdad avanza sin freno en la industria de la celulosa

Profesionales de Ence analizaron los logros y los retos de la inclusión en estos sectores en un encuentro organizado con motivo del Día de la Mujer

De izquierda a derecha: Soledad Abelleira, Efrén Fernández, Camino Mieres y Pablo Vidal.

De izquierda a derecha: Soledad Abelleira, Efrén Fernández, Camino Mieres y Pablo Vidal. / Gustavo Santos

Cada 8 de marzo celebramos el Día de la Mujer con el objetivo de reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres, pero también para echar la vista atrás y ver cuánto hemos avanzado en tantos aspectos. Una transformación que se ha notado especialmente en aquellos espacios tradicionalmente masculinizados, como es la industria celulosa y el resto de sectores que conforman su ecosistema.

El personal de Ence, sobre todo quien suma ya unos cuantos años en plantilla, puede constatar cómo la compañía ha sido pionera en la lucha por la inclusión, aunque sigue habiendo desafíos pendientes. Así lo explicaron en una mesa redonda organizada por el Día de la Mujer sus trabajadores Soledad Abelleira, ingeniera de montes; su compañero de profesión Efrén Fernández; la ingeniera industrial especializada en Energía Camino Mieres y Pablo Vidal, ingeniero industrial.

El encuentro, celebrado en las instalaciones de la celulosa este miércoles, estuvo moderado por la periodista de FARO Gabriela Barreiro y tuvo un público especial: los alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato y 4º de la ESO del SEI San Narciso de Marín.

Rompiendo barreras

La situación actual en materia de igualdad dista mucho de la que se vivía en la industria hace unos años. Donde se ha experimentado un verdadero cambio de mentalidad ha sido en los puestos directivos, como bien destacó Camino Mieres, responsable de Procesos. Desde el año 2022, la directora de la biofábrica de Ence en Pontevedra es una mujer, Esther Couceiro Gianzo. Ese mismo año, la ingeniera María Luz Sánchez Galán tomó el cargo en la biofábrica de Navia.

Alumnado del SEI San Narciso de Marín en el coloquio organizado por Ence.

Alumnado del SEI San Narciso de Marín en el coloquio organizado por Ence. / Gustavo Santos

También ha habido importantes logros en las labores más técnicas de la compañía. «La inclusión de mujeres en los puestos de campo es lo que más me ha sorprendido y lo que más me satisface. En todos los años que llevo aquí nunca hubiera pensado que vería a mujeres en esos puestos tradicionalmente desempeñados por hombres», afirmaba Mieres.

En este sentido, Pablo Vidal, actual gerente de turno, declaró que cuando él empezó hace 13 años en Ence partían de cero: «En los puestos de campo hay que tener en cuenta el componente físico, que era un hándicap para la incorporación de mujeres. Pero, a pesar de que al principio hubo reticencias, poco a poco se fueron superando esas dificultades. A día de hoy hay porcentajes importantes de mujeres en puestos industriales donde antes no había ninguna, con una productividad igual o mayor que la de los hombres».

«Hoy hay muchas más maquinistas forestales o motoserristas, pero se debe seguir trabajando en ese punto»

Con todo, sigue siendo el ámbito más masculinizado de la compañía. «Hoy hay muchas más maquinistas forestales o motoserristas, pero se debe seguir trabajando en ese punto», apuntaba Soledad Abelleira, miembro del departamento de Disponibilización, «desde Ence se están haciendo cursos de formación para esos puestos y aún hay un porcentaje muy bajo de mujeres que se apuntan».

Para paliar este problema, Efrén Fernández, jefe de área de Operaciones Forestales en el sur de Galicia, cree que es importante «visibilizar y dar cierta difusión» a las mujeres que sí ejercen esos cargos y pueden ser referentes. Por ejemplo, puso el caso de la motoserrista y operaria forestal Laura Vallejo, que comparte su trabajo en redes sociales y suma más de 150.000 seguidores. «A día de hoy, gracias a la mecanización, no hace falta tener una especial fuerza ni un desempeño físico notable», recordó el ingeniero forestal.

Juntos es mejor

La entrada de las mujeres en la industria celulosa no fue fácil y hoy, dentro de Ence, que fue una compañía «pionera» en esa misión, está «totalmente normalizado». Sin embargo, en el resto del sector sigue habiendo cierto recelo, y no solo en lo relativo a puestos técnicos.

Soledad Abelleira: «Es clave seguir formándose, especializándose y luchar siempre por esa ambición profesional, porque el futuro es prometedor».

Soledad Abelleira: «Es clave seguir formándose, especializándose y luchar siempre por esa ambición profesional, porque el futuro es prometedor». / Gustavo Santos

«Hace unos años estuve como gestora de compras en pie y llamaba mucho la atención en aquel momento que una mujer joven fuera a comprar madera. La mayoría de los propietarios de esas empresas son de edad avanzada y les sorprendía, no estaban acostumbrados», contó Abelleira.

Los cuatro ponentes coincidieron en que la igualdad de género ha sido beneficiosa para todo el personal de la plantilla, no solo para las mujeres. «La inclusión ha abierto oportunidades a todo el mundo porque el hecho de estar pensando en incluir a las mujeres nos ha hecho pensar en los procesos y en las máquinas de forma que se adapten a las personas, y no al revés», explicó Camino Mieres.

Su compañero, Pablo Vidal, expuso algunas de las soluciones que se implementaron en Ence. Por ejemplo, se instalaron peldaños en una pasarela que era muy alta, pensando en que la altura media de las mujeres es inferior a la de los hombres, y después se aumentó su longitud. Asimismo, se sustituyeron los bidones de tinta que pesaban 10 kilos por otros que pesaban la mitad, y cambiaron otras herramientas por versiones más ligeras. «Son cosas que tienen un coste muy pequeño y que permiten la incorporación gradual en puestos que antes eran más complicados», apuntó.

Pablo Vidal: «Es importante no prejuzgar y no tolerar actitudes ni comentarios machistas en el ambiente de trabajo».

Pablo Vidal: «Es importante no prejuzgar y no tolerar actitudes ni comentarios machistas en el ambiente de trabajo». / Gustavo Santos

Además, el ambiente más igualitario que se respira hoy también ha permeado en el modelo de gestión. Tal y como reconoció Vidal, «el tipo de liderazgo más masculinizado del pasado, a base de gritos o de un carácter más agresivo, hoy en día está totalmente desfasado». La inteligencia emocional, el saber entender y escuchar a un equipo son valores cruciales para un líder y que, a ojos del ingeniero, «las mujeres pueden aportar mucho más».

«Puede ser un tópico, pero creo que las mujeres somos más rigurosas, más preventivas y menos reactivas. Esas características pueden ayudar a que seamos cada vez más profesionales y que eso contribuya a la sostenibilidad y a la gestión», añadió la ingeniera Soledad Abelleira. «Incorporar mujeres en departamentos donde antes no había aporta una mezcla de estilos y perfiles que es muy positivo», opinaba su compañero Efrén Fernández.

Camino Mieres: «La inclusión nos ha hecho pensar en los procesos y en las máquinas de forma que se adapten a las personas,y no al revés»

Camino Mieres: «La inclusión nos ha hecho pensar en los procesos y en las máquinas de forma que se adapten a las personas,y no al revés» / Gustavo Santos

Y los hombres también tienen su responsabilidad en el cumplimiento de la igualdad. «Es importante no poner frenos, no prejuzgar, no pensar que por ser chica no va a poder hacerlo y no tolerar actitudes ni comentarios machistas en el ambiente de trabajo», aseguraba el gerente de turno, Pablo Vidal.

Compromiso y futuro

«He tenido la suerte de trabajar en esta empresa donde siempre ha habido alguna mujer, y es verdad que cada vez hay más. Es algo necesario para que la sociedad evolucione hacia donde tiene que ir. La equidad debe ser un objetivo estratégico de las compañías», destacó Camino Mieres, quien quiso lanzar un mensaje a las jóvenes estudiantes presentes en el evento: «No tengáis miedos de ningún tipo. Si tenéis vocación en ingeniería, que no haya nada que se ponga por delante, porque realmente no es tan difícil como puede parecer y los tiempos han evolucionado muchísimo. Lo que hay que hacer es desarrollar las habilidades necesarias para nuestro puesto y adquirir los conocimientos, tanto a través de la formación como con la propia experiencia laboral».

Efrén Fernández: «En puestos manuales como el de maquinista forestal o motoserrista,menos del 2% de los trabajadores son mujeres».

Efrén Fernández: «En puestos manuales como el de maquinista forestal o motoserrista,menos del 2% de los trabajadores son mujeres». / Gustavo Santos

Efrén Fernández también animó a los alumnos a tomar ese camino, poniendo el foco en la pérdida de alumnado que sufren las carreras de la rama forestal y las oportunidades que esta industria ofrece. La ingeniera Soledad Abelleira concluyó la charla con una reflexión con esa misma perspectiva: «Es clave seguir formándose, especializándose y siempre luchar por esa ambición profesional, porque el futuro en el sector forestal creo que es prometedor».

Así, tomando las palabras de Camino Mieres, «cuando una persona defiende su puesto con profesionalidad da igual que sea hombre o mujer, el grado de aceptación que tiene por parte de sus compañeros es altísimo». Pero para poder demostrarlo, primero debe tener la oportunidad, y para ello, «es importante que las empresas estén comprometidas con la inclusión de las mujeres, como es el caso de Ence».

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