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Los profesionales de la eficiencia energética

Los ingenieros técnicos industriales, con el respaldo de COITIVIGO, impulsan una eficiencia energética real para ahorrar más y garantizar seguridad

Ingenieros técnicos industriales.

Ingenieros técnicos industriales. / Envato

Vigo

La eficiencia energética se ha convertido en una necesidad práctica, directamente ligada al confort familiar y a la competitividad de las empresas. Aunque los precios se hayan moderado respecto a los picos más tensos del pasado reciente, la factura sigue siendo uno de los gastos recurrentes que más condiciona el presupuesto doméstico.

En la Unión Europea los hogares representaron más del 26% del consumo final de energía según el último informe de EUROSTAT. Esa proporción explica por qué cualquier mejora en viviendas y edificios tiene impacto inmediato.

El otro factor es el precio. EUROSTAT situó el precio medio de la electricidad para hogares en la UE en casi 29 euros por 100 kWh en el primer semestre de 2025. En España, un análisis difundido por Servimedia para un consumidor tipo estimó que los hogares acogidos a tarifa regulada pagaron casi 772 euros en 2025, unos 93 euros más que en 2024. En gas, el termómetro europeo marcó bajada: casi 11 euros y medio por 100 kWh de media en el primer semestre de 2025.

Con este contexto, la eficiencia energética se convierte en una estrategia de protección. Pero no basta con comprar lo más eficiente del catálogo. Hay tecnologías de alto rendimiento, como calderas de condensación, aerotermia, ventanas de baja transmisión térmica, aislamientos mejorados, LED, autoconsumo, y cada vez más accesible. Sin embargo, la verdadera diferencia la marcan el orden y el método.

La receta que se repite en los documentos defiende que, si una vivienda pierde calor por ventanas y cerramientos, cambiar el sistema de calefacción sin atacar esas fugas es como comprar un abrigo nuevo con la ventana abierta. Por eso proponen actuar primero sobre la demanda (aislamiento, envolvente, control de pérdidas) y después aumentar la eficiencia de los equipos que cubren esa demanda.

En un mercado con muchas alternativas disponibles, comparar bien y dimensionar correctamente es lo que evita sorpresas: sobrecostes, reformas futuras, rendimientos menores, mantenimiento caro, problemas administrativos, llevando a la insatisfacción final del usuario.

Ahí se entiende el papel que se reclama para los ingenieros técnicos industriales como profesionales de referencia en esta disciplina. No se trata solo de conocimiento técnico, sino de una forma de trabajar: estudiar necesidades reales, analizar el edificio y su entorno, valorar alternativas, planificar obra y garantizar que lo instalado cumple lo prometido durante toda su vida útil.

El profesional diseña, redacta el proyecto, dirige la ejecución, verifica el funcionamiento con ensayos, y asegura que se entreguen el manual de operación y manual de mantenimiento para que el ahorro no se esfume por una mala explotación. Además, puede asistir al propietario a escoger el suministro y la tarifa más favorable según el perfil horario de consumo, apoyándose en simulaciones.

La eficiencia energética también es gestión del riesgo. En los edificios, una incorrecta ejecución, uso o mantenimiento de los equipos pueden afectar a los residentes, a instalaciones existentes y a la seguridad en general. Un proyecto bien planteado no solo busca ahorrar, también proteger a las personas y a los bienes y aportar tranquilidad durante la vida útil de las instalaciones.

En paralelo, las subvenciones son a menudo el acelerador que muchas familias y comunidades esperan para dar el paso. Sin entrar en normativas concretas, la realidad es que existen programas públicos que impulsan actuaciones en edificios (envolvente, instalaciones térmicas eficientes, control, iluminación) y también el despliegue del autoconsumo.

Y en este punto aparece el otro protagonista: los colegios oficiales de ingenieros técnicos industriales, que se presentan como garantes ante la sociedad de la buena práctica profesional, impulsando la capacitación, la formación continua y la excelencia, y ofreciendo al ciudadano un marco de confianza en un ámbito donde una decisión puede suponer miles de euros. En particular, COITIVIGO se compromete a promover soluciones adecuadas y a poner a disposición profesionales competentes para estudiar cada caso y proponer alternativas económicas y funcionales.

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