La operación dental que salvó la vida de la viguesa Pilar Domínguez: «Prefería morirme antes que verme así»
Después de años de dolores y una autoestima deteriorada por el estado de su dentadura, esta paciente encontró la solución a su caso en la Clínica Guitián, en Vigo
«Ahora soy una mujer totalmente diferente. Hago bromas, salgo, estoy todo el día sonriendo»

La nueva sonrisa de Pilar Domínguez. / Clínica Guitián
Pilar Domínguez volvió a nacer a sus 65 años. Justo cuando la esperanza estaba a punto de abandonarla, tras media vida sufriendo por dolores, infecciones y problemas de autoestima derivados de su salud bucodental, encontró una clínica que por fin le ofrecía una solución, la Clínica Guitián, en Vigo. Pero comencemos por el principio.
«Me quedé embarazada de mi hijo mayor a los 17 años. A raíz de ahí empezaron mis problemas en los dientes», relata Pilar Domínguez, quien ahora tiene 68 y disfruta de su jubilación en la ciudad olívica.
Con esos problemas comenzó también su desfile por múltiples centros odontológicos de la provincia. Tal y como cuenta, se sometió a injertos de hueso, endodoncias e implantes que nunca daban fruto, sino todo lo contrario. A Pilar se le caían los dientes y los implantes terminaron por causarle graves infecciones.
«Uno de los implantes, en vez de bajar, subió para arriba. Lo tenía clavado cerca de un ojo», explica. Sin embargo, como trabajaba por aquel entonces en Mallorca de forma temporal y su jubilación estaba cerca, decidió esperar: «No podía dejar el trabajo y sabía que esto era una cosa que requería de varias operaciones».
«Me afectó hasta la sangre»
Ya retirada de la vida laboral, Pilar Domínguez retomó las visitas a los dentistas en busca de una solución. «Ninguna clínica me atendía, me decían que eso no me lo hacían, que era una cosa de mucho riesgo. Fue horrible», lamenta.

Pilar antes de su operación. / Clínica Guitián
Por suerte, descubrió de casualidad el trabajo de Clínica Guitián, ubicada en Marqués de Valladares. «Yo iba desesperada», confiesa, «pero el doctor Guitián me dijo que estuviera tranquila, que estudiarían mi caso y harían algo».
Para entender la magnitud del asunto, además del implante desplazado hasta cerca de la cavidad orbitaria, las infecciones derivadas de la boca habían llegado «hasta la sangre», como cuenta Pilar. Los médicos no terminaban de diagnosticar que el origen residía, precisamente, en su salud bucodental.
Los profesionales de Clínica Guitián le realizaron un TAC para evaluar la situación y decidieron llevar a cabo una técnica llamada ZAGA para implantes cigomáticos (un tipo de implantes diseñados para pacientes a los que se les ha dicho que no tienen hueso suficiente para los implantes dentales tradicionales, como era el caso de Pilar).
«La Clínica Guitián es parte de la red mundial de clínicas ZAGA, que cuenta con más de 70 clínicas repartidas por todo el planeta, reconocidas y certificadas para realizar este tipo de cirugías complejas», explican desde el centro vigués. En España solo hay una decena de ellas.
La técnica ZAGA
En Clínica Guitián son especialistas en la técnica ZAGA, una operación compleja y moderna para colocar implantes cigomáticos, utilizados en pacientes con gran pérdida de hueso en el maxilar superior. A diferencia del método tradicional, que sigue un recorrido fijo por el hueso cigomático, el concepto ZAGA propone adaptar la trayectoria del implante a la anatomía real de cada paciente, insertándolo en el pómulo y proporcionando una base estable para la prótesis dental. Este diseño quirúrgico a medida reduce las complicaciones durante la cirugía y asegura el éxito del tratamiento.
«Ahora soy una mujer totalmente diferente»
Pilar Domínguez comenzó su tratamiento en Guitián en el año 2023 y hace pocas semanas ha recibido el alta definitiva. El cambio que ha experimentado en su vida es indescriptible.
«Yo era de estar en casa todo el día. No quería salir a la calle, me daba vergüenza que me viesen. Prefería morirme antes que verme así», declara a FARO, «ahora soy una mujer totalmente diferente. Hago bromas, salgo, estoy todo el día sonriendo».
Además de la mejora imparable de su autoestima, la viguesa se ha olvidado por fin de los dolores constantes y ha recuperado hábitos que el resto de personas damos por hecho, como poder masticar y comer con normalidad. «¡Los yogures ya no los puedo ni ver adelante!», afirma con gracia Pilar.
Por todo ello, no duda en lanzar un mensaje a quienes estén atravesando una situación como la que ella sufrió durante tantos años: «Les diría que no recorran tantas clínicas, que acudan directamente a Guitián. Yo me podría haber ahorrado muchísimo dinero; tenía la solución aquí, como quien dice, al lado de casa, en mi ciudad. Estoy encantadísima y a día de hoy puedo decir que tengo mis dientes».
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