Entre las múltiples rutas de senderismo que los amantes de la naturaleza pueden disfrutar en el hermoso enclave de Ponte Caldelas destaca el conocido como Sendero Azul. Una propuesta que aprovecha los frondosos y verdes márgenes del río Verdugo para enlazar la emblemática playa fluvial de la localidad con los tradicionales pasos de piedra utilizados para cruzar el río en los lugares de A Fraga y Portosouto, todo un icono del municipio.

No es para menos: estos pasos o poldras a pie de río representan auténticas joyas etnográficas, piedras equidistantes en forma de paralepípedo que se colocaban antaño en los vados naturales de los ríos a fin de que la gente pudiera cruzarlo fácilmente sin mojarse; testigos inmejorables de la historia de Galicia, que explica también parte de la toponimia autonómica.  

Y es que, precisamente por este motivo, las aldeas más próximas a los pasos llevan en su denominación la voz “porto”, que en gallego quiere decir “lugar de paso”. Además y en paralelo a las pasaderas, se disponía una calzada empedrada sumergida que facilitaba el paso de carros de tracción animal.  

Peto de Ánimas ‘As Almiñas’ datado de 1873, en el margen izquierdo del río. Cedida

Peto de ánimas “As Almiñas”

Los amantes del patrimonio gallego tampoco querrán perderse, en el margen izquierdo del río, el ejemplar de los conocidos antaño como Petos de Ánimas, con los que nuestros antepasados rendían homenaje a los que ya no estaban.  

Construido y costeado por Manuel Cabirta, su mujer María Concha y sus hijos Xosé y Manuel en 1873 y encajado en un muro bajo, la pieza sorprende al visitante dividida en dos cuerpos separados por una moldura recta en la parte delantera. El primer cuerpo es abierto y en su interior figura una pequeña cartela con el nombre del devoto que costeó su construcción: Manuel Cabirta y Concha, vecinos de Laxoso de Abaixo. 

El cuerpo principal, por su parte, presenta un nicho rectangular que en su interior se resuelve en un arco rebajado. Una cornisa moldurada lo separa de la parte alta del bolsillo: un hermoso pedestal coronado por una sencilla cruz de hierro. El retablo, tallado en madera, representa a San Antón liberando las “almiñas” del Purgatorio, escena a la que el peto debe su nombre. 

La Calzada y Buchabade, de obligada visita

De imprescindible visita es también la playa fluvial de A Calzada, uno de los principales atractivos del Concello de Ponte Caldelas, a apenas 20 minutos en coche desde Pontevedra y a unos tres cuartos de hora desde Vigo. 

Reconocida por medios de prestigio como una de las 10 mejores de España para viajar con niños, está ubicada en el río Verdugo, una arteria limpia y carente de presión urbanística que toma su nombre del color verdoso de las aguas por el efecto de los reflejos de la vegetación que lo acompaña a lo largo de todo su recorrido hasta desembocar en la ría de Vigo.

La playa de A Calzada es el punto de encuentro del verano y también el lugar idóneo para iniciar muchas de las rutas de senderismo que recorren los parajes naturales del municipio, pues los senderos están todos ellos interconectados y es posible hacerlos con salida y llegada desde el centro. 

En la misma línea, en la visita de los amantes de la naturaleza y el turismo verde a Ponte Caldelas tampoco puede faltar el Monte do Pé da Múa, en Buchabade, donde se encuentra el bosque de secuoyas más significativo de la comunidad, la viva y longeva prueba de que no es necesario viajar a California para disfrutar paseando entre estos árboles gigantes, de más de 50 metros de alto en algunos casos.