Perder peso, un clásico entre los grandes propósitos con los que los españoles empezamos el año, implica la apuesta por hábitos más saludables como una mejor alimentación o la práctica habitual de ejercicio físico, un campo en el que la hidratación juega también un papel fundamental.

Más en concreto, las aguas de mineralización muy débil se dibujan como grandes aliadas de las dietas de adelgazamiento gracias a su bajo contenido en sodio, lo que les confiere propiedades diuréticas, favoreciendo de ese modo la eliminación de residuos y evitando la retención de líquidos. 

Es el caso del agua de mineralización muy débil Agua Sana, cuyo bajo contenido en sales minerales, de tan solo 33 miligramos por litro, la convierte en el complemento perfecto para cuidarse por dentro y también por fuera. 

Características que también hacen de Agua Sana un tipo de agua especialmente recomendable para grupos poblaciones sensibles como niños y mayores, indicado además para pacientes renales o aquellos que sufren de hipertensión, entre otros.

¿Qué significa el residuo seco a 180 grados?

La mineralización de un agua se establece en función de un parámetro denominado residuo seco, que es la cantidad de sólidos que quedan al evaporar el agua a 180º. Las aguas de mineralización muy débil tienen un residuo seco cuyo valor es igual o inferior a 50 mg/l. Se diferencian de las de mineralización débil en que estas últimas tienen un residuo seco que oscila entre 50 y 500 mg/l.

Este es el valor de la etiqueta en el que tiene que fijarse el consumidor a la hora de elegir el tipo de agua que más le conviene. 

La hidratación como clave

En líneas generales, las tres pautas para llevar una vida saludable son una alimentación equilibrada, la práctica de ejercicio moderado y dormir las horas suficientes.Pero no podemos olvidar una cuarta norma igual de importante: hidratarse a menudo. La relación entre un consumo habitual de agua mineral natural y la salud es indiscutible; no en vano, el agua es el mayor componente de nuestro cuerpo, sirve de transporte de nutrientes y a la vez ayuda a eliminar toxinas.

La pérdida de agua es constante ya que la usamos en todas las reacciones celulares que se producen a cada instante: para mantener el calor corporal, el volumen de sangre, regular la temperatura y con cada respiración, entre otras funciones, y como nuestro cuerpo no puede fabricarla, el aporte de agua es necesario a diario para compensar esas pérdidas. En este sentido, uno de los momentos en los que es más importante beber agua es al levantarnos.

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