30 de enero de 2020
30.01.2020
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El componente emocional, clave en un tratamiento de reproducción asistida

De ello están convencidos en clínica Nida, con un equipo que, además de por su profesionalidad y resultados, destaca por el mimo y la atención personalizada a sus pacientes

30.01.2020 | 13:20
Desde clínica Nida quieren compartir el testimonio de una de sus pacientes.

"En un tratamiento de reproducción asistida el componente emocional tiene mucho peso". Lo tienen claro los expertos de clínica Nida y es que, tras décadas de experiencia y miles de tratamientos, saben bien que la mujer que se somete a un tratamiento de reproducción asistida empezó el proceso emocional mucho antes de iniciarlo. Por eso, la atención médica va más allá de aspectos técnicos y también llega al plano emocional.

"No se trata sólo de conseguir un embarazo y un bebé sano. Obviamente, ese es el objetivo, pero a ese punto fundamental nosotros tratamos de sumarle el trato al paciente. Nuestra labor no sólo es conseguir hacerles padres, sino también ayudarles durante todo ese proceso". Motivos no le faltan al equipo de Nida para defender la atención personalizada. Hace no mucho, recibieron una carta de una antigua paciente que logró ser madre y en la que les explicaba el complejo estado emocional que supone querer concebir y encontrarse con problemas para lograrlo.

Desde Nida comparten parte del testimonio de Carmen, pseudónimo utilizado para mantener el anonimato de la paciente:

"Cuando quieres ser madre y no puedes, sientes un vacío claro en tu interior. Físico, doloroso. No estás enferma pero no estás bien. No tienes un problema pero no encuentras la solución. No tienes de qué avergonzarte pero tampoco que compartir. Un lío. Yo sólo quería ser madre. Algo que en otros lugares del mundo es de por sí un problema, algo que deseas con todo tu corazón y de pronto tú, que has esperado al momento oportuno, que tienes disposición, tiempo, interés, medios, dedicación, ilusión... pues no, tú no... Así que con todos tus sentimientos entremezclados te haces un hatillo y empieza tu peregrinación. Empezamos con revisiones, pruebas, análisis, desnudando en cada consulta no sólo cuerpo, sino también el alma. Dejando tus esperanzas en botes fríos, en ojos curiosos, en estadísticas, en listas de espera. Porque otra cosa no... pero listas de espera... Tienes que esperar, tiempo... mucho tiempo... ¿Y qué pasa con tus ilusiones?, ¿con tus sentimientos? Buscas ayuda y consuelo de aquellos que sepan entenderte. Porque formar una familia no puede esperar y tampoco es un porcentaje de éxito a cualquier precio, es algo más. Necesitas buscar el equilibrio entre ciencia, profesionalidad, avance y humanidad. Que te escuchen, que estén cerca, que den soluciones pero también la mano para salir adelante cuando las cosas se tuercen. Yo he sido afortunada, he olvidado ya las peregrinaciones por médicos, la incertidumbre, el sentimiento de desnudez... encontré mi camino y mi familia, pero cuando alguien recorre mis pasos no puedo por menos que desearle que aquel que se encuentren sea algo más que un científico. Al fin y al cabo... Sólo quieres ser madre."

Testimonios como este pasan diariamente por clínica Nida, un lugar en el que, además de encontrar soluciones, los pacientes sienten apoyo y sensibilidad. "Estamos plenamente convencidos de que hay un factor psicológico en todos los tratamientos que influye en el resultado final", aseguran desde la clínica Nida. Por eso, además de destacar por su profesionalidad y sus resultados, cuidan con mucho mimo la parte emocional del proceso: "Eso nos hace sentir orgullosos".

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