29 de abril de 2019
29.04.2019

La reconquista del voto de una viguesa con discapacidad tras nueve años sin voz

Begoña Nieto recuperó su derecho tras ser inhabilitada por un juez - "Tenía claro el voto", subraya: "Nadie quiere a Vox"

29.04.2019 | 03:06
Begoña Nieto deposita su voto en la urna, ayer, en el CEIP Lope de Vega de Vigo. // Marta G. Brea

Afrontar muchas de las cosas que merecen la pena requieren preparación, hasta cierto mimo, por lo que Begoña Nieto, 42 años, dejó descansar su DNI y la papeleta en una mesita un tiempo antes de votar. De votar por una nueva primera vez. La última ocasión que tuvo para franquear las puertas del colegio electoral fue en 2009 y desde entonces el fallecimiento de sus padres la incapacitó por imperativo judicial.

Son las 11 de la mañana del domingo, un día señalado para muchos, ahora también para ella, y Begoña se presenta en la verja del CEIP Lope de Vega con el voto en ristre, medio oculto por una chaqueta de pelo verde oscuro en la que cruza un bolso azul. No se para demasiado con la prensa que la espera; sigue y baja por la rampa y cruza una cancha de baloncesto hasta llegar a la urna. El revuelo generado ocasiona un discreto silencio que dura lo que Begoña tarda en deslizar la papeleta: primero la del Congreso, después la del Senado.

Fácil, pero no tanto: el pasado mes de mayo, el juez levantó la prohibición a votar que otro juez le decretó en 2010, por eso lo nuclear de la sentencia está en una adversativa. "Dña. Begoña sigue presentando un retraso mental moderado (...) pero en lo que se refiere al ejercicio del derecho de sufragio pasivo presenta unos conocimientos generales básicos del panorama político (...) manifestando con mucha claridad sus preferencias", reza el fallo del Juzgado de Instrucción 5 de Vigo.

"Yo sabía lo que iba a votar, lo tenía claro. Quiero que gane el socialista". En efecto, sabe cuáles son sus inclinaciones, que por cierto no coinciden con los de su compañero Fran, también presente, a quien le gusta más Pablo Iglesias -los demás les parecen "unos maleducados-. Begoña escuchó los debates por la radio y le convenció más Sánchez y sus "cosas buenas", como prometer "subir las pensiones". Porque "a nadie le parece bien Vox", sentencia.

Su victoria judicial -que incluyó dos experiencias en los tribunales- pronto se hizo innecesario para el resto de personas discapacitadas: por unanimidad, el Congreso aprobó en diciembre una reforma de la ley electoral que reconocía el derecho a voto a todo el colectivo -unas 100.000 personas en España-.

Nada que no entre dentro de la lógica, opina Jacinto Lareo, presidente de Sálvora, la fundación que tutela a Begoña. Aunque para ello tuviera que pasar por el filtro de un "forense" o de "un fiscal". "¡Que se lo hagan a todo el mundo!", se queja, pese a que la "ilusión" de la jornada eclipsa todo lo demás.

En los últimos días, desde asociaciones como Aspanaes se programaron talleres con vídeos e ideas básicas sobre las elecciones para que los usuarios se fueran haciendo a la idea del periplo electoral. A Begoña no le hizo falta: lee los periódicos con fruición todos los días y es una asidua a los telediarios. "Hacía mucho que quería votar", resume Laura Varela, una de sus cuidadoras en el piso tutelado. Finalmente su día llegó ayer con la expectativa no de convertirse en excepción, sino "para que las cosas se normalicen un poquito más". Volverá el 26-M.

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