Galerías históricas
Treinta años de la guerra del fletán: cuando Canadá, en un «brutal acto de piratería», apresó al «Estai»
El 9 de marzo de 1995, una patrullera canadiense persiguió, disparó y abordó al buque congelador gallego en aguas internacionales. Este «brutal» acto de piratería fue el punto álgido de la conocida como guerra del fletán, un conflicto económico y diplomático entre España y Canadá por los derechos de pesca en los Grandes Bancos de Terranova.
«Una decena de hombres, armados con ametralladoras, intentaron varias veces abordar el barco vigués desde una zódiac, hasta que consumaron, previo tiroteo, la captura». Así relataba FARO en sus páginas el «brutal acto de piratería» que el 9 de marzo de 1995 acabó con el buque congelador «Estai» apresado en altamar por patrulleras de Canadá. Fue el punto álgido de la denominada guerra del fletán, un conflicto económico y diplomático que enfrentó a la UE y al país norteamericano por los derechos y cuotas de explotación de los Grandes Bancos de Terranova.
El «Estai» faenaba en aguas internacionales, en un caladero gestionado por la NAFO (Organización de Pesquerías del Atlántico Norte), donde se hallaban una treintena de embarcaciones, en su mayoría gallegas. Esta marea estuvo marcada por la confrontación con Canadá, que había amenazado con apresar a los buques fletaneros comunitarios e imponerles multas de 400.000 euros (69 millones de pesetas entonces).

Manuel Santiago, jefe de máquinas del «Estai», Enrique Davila, capitán, y Serafín Blanco, patrón, a su llegada al puerto de Vigo, el 23 de marzo de 1995. / Ricardo Grobas
Abordaje y detención del capitán
Aquel 9 de marzo, las patrulleras del país norteamericano dispararon a la línea de proa y a la de popa del buque congelador. «Les cortamos los ganchos y salimos a toda máquina», relataba a FARO el capitán del barco, Enrique Davila. La persecución en altamar se prolongó por una hora hasta que, por la seguridad de la tripulación, pararon máquinas y permitieron el acceso de los agentes canadienses.
El «Estai», ya apresado, puso rumbo al puerto de Saint Jonh´s, en Terranova. Allí permanecería requisado, como su carga, y su capitán, detenido. La tripulación, formada por 25 hombres -mayoritariamente de O Morrazo-, fue llevada a un hotel ante su negativa a abandonar el barco, pese a la oferta de repatriación. Tal era el clima de tensión, que la mayoría no se atrevieron a salir del establecimiento ante el miedo a posibles agresiones.
Enrique Davila fue conducido al juzgado en un paseíllo marcado por los abucheos de una multitud de marineros canadienses. Se le acusó de cuatro delitos: pesca ilegal de especies protegidas y tres cargos de resistencia a la autoridad; por no detener la marcha del barco, por destrucción de pruebas al cortar las redes (para poder huir de las patrulleras) y por obstrucción a un oficial en el ejercicio de sus funciones. Se le impuso una fianza de 6.000 euros (un millón de pesetas entonces) y se decretó su libertad.
Las autoridades canadienses acusaban al «Estai» de usar redes no permitidas y de la captura de alevines de fletán negro en una zona prohibida, aunque fuera de las aguas jurisdiccionales canadienses. El buque afrontaba una multa de 400.000 euros, en cumplimiento de la amenaza de Canadá a la flota comunitaria.
Paralelamente, Comisión Europea, Gobierno de España y la armadora del «Estai», Pereira, mantenían negociaciones para liberar a la tripulación y al pesquero.

Histórica manifestación en Vigo el 15 de marzo de 1995 contra el apresamiento del «Estai» en Canadá. / Ricardo Grobas
Fianza millonaria y liberación
El 14 de marzo, la Comisión Europea lanzó un ultimátum a Canadá para que liberase a la tripulación o habría represalias. Defendió la labor del pesquero gallego y la legalidad de las capturas.
Prosperaron las conversaciones para el pago de una fianza que supusiese la liberación del barco y sus tripulantes, unos 280.000 euros (47 millones de pesetas) que pagó Pereira. Por su parte, la UE empezó negociar el futuro de la NAFO (derechos pesqueros y cuotas) con Canadá. También se puso en marcha una ofensiva diplomática para recuperar el depósito realizado por el armador y la carga incautada.
El 15 de marzo, miles de personas salieron a la calle en Vigo para exigir la liberación del pesquero. Fue una de las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en la ciudad, una protesta histórica. Ese mismo día, cuando se cumplió una semana del apresamiento, el «Estai» y su tripulación recuperaron la libertad y emprendieron la vuelta a casa. Con la mitad de las capturas, unas 170 toneladas. La otra mitad la requisó Canadá.

Inspectores de la Unión Europea embarcan en el «Estai» al día siguiente a su llegada al puerto de Vigo, el 24 de marzo de 1995, para revisar y confirmar la legalidad de las redes y las capturas del buque congelador. / Cameselle
Regreso a casa
Llegaron a Vigo el 23 de marzo, donde recibieron una cálida y masiva acogica con decenas de embarcaciones en el mar y unas tres mil personas en el puerto. Allí se produjeron las felices escenas de la vuelta a casa y el ansiado reencuentro con las familias.
Al día siguiente, inspectores de la UE examinaron el buque, sus redes y su carga, y determinaron que todo estaba dentro de la legalidad. No sería hasta meses después cuando Canadá devolvería el resto de la carga, 135 de las 170 toneladas que habían decomisado.
Solo dos meses después, el 19 de mayo de 1995, el «Estai» volvió de nuevo a faenar a Terranova bajo la tensión de las amenazas de los canadienses, que consideraban su regreso una provocación. Resultó una marea tensa, pero Canadá no cumplió con sus amenazas de volver a apresar buques.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Cosas que no tienen sentido en Vigo»: la retranca de este creador de contenidos que conquista las redes
- Ataque de un hombre a varias mujeres en la avenida de Marín, en Cangas
- Dos vecinos de Redondela encuentran una bolsa con 300 euros y se la devuelven a una peregrina: «No lo dudaron ni un segundo»
- Crecen en Vigo las demandas de padres divorciados que van a la vía judicial para liberarse de pagar la pensión a sus hijos
- El mercado de la compraventa de vivienda en Vigo confirma su frenazo: las transacciones siguen en caída libre ante unos precios disparados
- La apicultura encadena cuatro años de mala cosecha y prevé recolectar un 30% menos en esta campaña
- Argentina multa a un pesquero gallego con un millón de euros por supuesta pesca ilegal
- Volotea cancela la venta de 32 rutas para este invierno
