El mundo de la energía exige sistemas cada vez más limpios y eficientes, de ahí que tanto los fabricantes de equipos de calefacción como los distribuidores de combustible se estén adaptando a las exigencias del mercado. En este contexto se ha desarrollado un nuevo gasóleo de calefacción, el BiEnergy e+10, que se caracteriza por reducir el consumo y las emisiones a la atmósfera, equiparándose así y superando en muchos casos al gas natural y a los demás sistemas de calefacción existentes en la actualidad.

Gracias al bajo consumo y a las bajas emisiones que consigue este nuevo producto, se considera el producto energético del futuro. Consigue ahorros de un 5% en las calderas convencionales y de un 30% en las nuevas calderas de condensación y reduce las emisiones de óxido de nitrógeno un 20% y las de óxido de azufre un 98%.

Así, el nuevo BiEnergy e+10 es un combustible de última generación que se ha mostrado como la mejor fuente de energía por su potencia calorífica y por su menor nivel de emisiones a la atmósfera. Está especialmente desarrollado para las calderas domésticas que incorporan tecnología de condensación y quemador de llama azul, permitiendo obtener un rendimiento máximo y un mínimo mantenimiento.

Supera las exigencias de los principales fabricantes de calderas y se adapta a los más altos estándares de gasóleo de calefacción exigidos en Europa, con niveles más restrictivos inclusive que los del gas natural en cuanto a eficiencia energética y emisiones.

Con este gasóleo la escala de rendimiento de los diferentes sistemas de calefacción existentes sufre una modificación importante, ya que se vuelve a situar como el mejor sistema frente a otras energías como la bomba de calor (de menor rendimiento en zonas con bastante oscilación de temperaturas, como ocurre en la mayor parte de Galicia), los pellets (de rendimiento más inestable y con mucho gasto en mantenimiento de calderas), e incluso el gas natural (con problemas en las tarifas que establece en sus contratos y mucho más inseguro en cuanto a peligrosidad).