La llegada de una mascota a la familia supone una gran alegría tanto para los adultos como para los más pequeños de la familia. Las mascotas generan enormes beneficios en los niños y niñas, sobre todo a la hora de potenciar su autonomía y su desarrollo. Pero introducir este nuevo miembro en la familia supone una gran responsabilidad, sobre todo si nuestra idea es que sus dueños sean nuestros hijos e hijas.

Las mascotas como fuente de alegría y autoestima

Según Eduard Estivill Sancho y Gonzalo Pin, autores del libro 'Pediatría con sentido común', las mascotas son una fuente de alegría para los niños, además de ser "la fuente de autoestima más maravillosa de la que puede gozar un niño".

Las mascotas ayudan a su desarrollo en sus primeros años de vida cuando su psicomotricidad todavía es reducida. Y es que pueden ayudarles a mejorar sus movimientos y por ello, a mejorar su autoestima. Asimismo, en niños de edad más avanzada, el verse a sí mismos como capaces de cuidar a su mascota les ayuda a tener una mejor autopercepción de sus capacidades.

Las mascotas potencian la responsabilidad en los niños

Una de las grandes ventajas que aportan las mascotas en una familia es el fomento de la responsabilidad en los niños. Las mascotas necesitan cuidados, y los niños “saben que su animal de compañía depende de ellos, que precisa comida, higiene, visitas al veterinario y una lista de necesidades ineludibles que se traducen en responsabilidades. El niño debe conseguir que su mascota se sienta bienvenida y atendida, y eso le motivará a observar, a colaborar y a hacerse cargo de tareas importantes”, cuentan en 'Pediatría con sentido común'.

Las mascotas potencian la autonomía y la responsabilidad en los niños Pexels

Hay que tener en cuenta que, aunque queramos que ellos se hagan cargo de las mascotas, sobre todo si son perros y hay que sacarles a pasear, no van a tener todas sus capacidades para hacerlo. Asimismo, hay que tener en cuenta que su sentido de responsabilidad se irá desarrollando y quizás no se encargan de cuidar a la mascota o se cansan de ella por lo que, como cuentan Eduard Estivill Sancho y Gonzalo Pin, "los padres tenemos que estar preparados para cubrir esa responsabilidad si por algún motivo el niño deja de cuidar a su mascota. La frase «Tú lo querías, ahora cuídalo tú solo» es injusta, pues la adopción fue una decisión familiar".

Las mascotas pueden ayudar con los miedos de los niños

Muchos de los miedos que tienen nuestros niños son heredados de nosotros. Como nos explicó el psicólogo Alberto Soler en nuestro último evento, estos miedos no se heredan mediante transmisión genética, sino que son aprendidos por imitación. "Aunque hay miedos que se transmiten de generación en generación para protegernos (por ejemplo, el miedo a las alturas ha impedido que nos extingamos como especie a causa de caídas desde lo alto), hay otros que se transmiten por observación de patrones (por ejemplo, si nuestro hijo ve que siempre que vemos un perro nos ponemos nerviosos, es difícil que nuestro hijo se relacione de forma normal con estos animales, porque ha aprendido que hay que desconfiar de ellos)", decía Soler.

Por eso, traer una mascota a nuestra casa puede ayudar a nuestros hijos (y a los adultos) a superar este miedo. “Gracias al contacto directo con un animal, los niños aprenden a admirar, a respetar y a perder el miedo a otros seres de la naturaleza, que incluyen en su mundo como verdaderos amigos con los que se implican emocionalmente”, cuentan Eduard Estivill Sancho y Gonzalo Pin.

A la hora de escoger una mascota para nuestros hijos deberemos estar atentos a las alergias que haya en la familia y a las posibles repercusiones que tenga en la economía familiar y en la convivencia.