Todas las familias pasan por diferentes etapas evolutivas: concepción del primer hijo, edad escolar, adolescencia… Cada etapa requiere una adaptación a los cambios de comunicación. No es lo mismo la comunicación en pareja, que con hijos; con bebés, que con niños; ni con niños, que con adolescentes.

Si facilitamos una comunicación familiar abierta, tendremos más posibilidades de alcanzar una familia unida basada en acuerdo felices.

Podemos hablar de “comunicación” como la unión entre dos elementos fundamentales: comunión acción. La primera parte, se refiere a poner en común, unión. Y esto se pone en marcha llevándolo a la acción, su siguiente elemento.

Cuando estamos en familia y parece que todo se convierte en un caos a la hora de decidir qué hacer, lo que quiere uno, lo que necesita el otro, y no hay manera de ponerse de acuerdo, es momento de plantearse qué tipo de comunicación estamos empleando en casa. ¿Cómo me comunico? ¿Me siento bien expresándome? ¿Qué resultados obtengo? ¿Me pongo en el lugar de mi hijo/a, o de mi pareja?, ¿Qué tiempo le dedico a comunicarme con mi familia?

Claves para tener una buena comunicación familiar

Quizás sea parte de cada uno en la familia la que facilite el tipo de comunicación que recibimos, pero lo que nos interesa es provocar un cambio en el que todos se sientan comprendidos y escuchados, y ser capaces de alcanzar acuerdos. Para lograr este nivel de comunicación es bueno seguir varios pasos:

La comunicación familiar es clave para atender las necesidades de cada uno de los miembros de la familia Pexels

  1. Dedicarle un tiempo cada día a contar cómo nos ha ido el día: en el trabajo, en el colegio, con lo que hacemos. De forma animada, priorizando ese momento a todo lo demás que esté “pendiente por hacer”, y estando todos presentes.
  2. Expresar sentimientos agradables y desagradables que vivimos sobre aquello que nos sucede.
  3. Manifestar lo que nos preocupa, haciendo partícipe a la familia, facilitando que todos se implique en la comunicación, puede que con un “¿qué harías tú si te pasara…?”. Nos podemos sorprender de la simplicidad en la forma de resolver conflictos que tienen nuestros hijos, poniéndonos en un nivel de igual a igual en este tipo de comunicación.
  4. Agradecer, y transmitir, lo importante y gratificante que es para nosotros tener esos momentos en familia.
  5. Proponer nuevos planes en el tiempo libre de familia, teniendo en cuenta los gustos y necesidades de cada uno, y priorizando ese tiempo compartido de disfrute antes que la actividad en sí. Los niños pueden entender que es un tiempo para pasarlo bien, donde ganan todos por hacer cosas juntos, y que cada vez puede decidir uno si no se llega a un consenso.

La familia como red de apoyo

La familia es un facilitador de intercambio y apoyo entre sus miembros. El objetivo es que todos y cada uno se sientan parte integrante de esa familia, alcanzando el sentimiento de seguridad (el ser humano, cuando crea una familia, necesita sentirse protegido por su clan), de pertenencia (sentir de formas parte, que eres tomado en cuenta y reconocido por tu familia) y de equilibrio (por ejemplo entre dar y recibir afecto).

La comunicación en familia ha de ser un espacio de opiniones compartidas

Cuando la comunicación se hace de forma abierta, creando espacios y permitiendo expresar opiniones, aunque sean diferentes a las propias, estamos fomentando que nuestros hijos alcancen mayor madurez en sus decisiones y criterios y puedan ser asertivos en sus relaciones, lo que les anima a decir “no” cuando algo no les gusta.

Las normas que se crean dentro de una familia han de ser cumplidas por todos. No son normas solo para los más pequeños, también los papás y las mamás deben cumplir con lo acordado, y así dar el mejor ejemplo para que los hijos también cumplan. El día a día en la convivencia es la mejor manera de transmitir valores sin hacerlo de forma consciente.

Fomentar la comunicación familiar nos va a permitir generar una red de apoyo entorno a nuestros hijos Pexels

Los padres a veces ejercemos cierta influencia en los hijos a la hora de tomar decisiones o transmitir su propia opinión, cuando reciben desaprobación por lo que expresan si no es acorde a nuestras ideas. Es bueno que sepan expresar lo que realmente piensan en casa, ya que es el lugar más seguro para compartir experiencias y tomar decisiones al respecto, junto a sus padres, que cuenten con los padres no como jueces, sino como los adultos a quienes elegir para expresar sus conflictos y pedir consejo, con la mayor confianza. No se trata de ejercer como amigo, si no que se trata de ejercer una de nuestras competencias como padres y madres.

La confianza se genera con una buena comunicación familiar

Los años hacen que vayamos cambiando de etapa. Y si conseguimos que, desde niños, nuestros hijos se expresen con nosotros de una forma abierta, cuando lleguen a la adolescencia (esa edad de oro) podrán seguir confiando en nosotros. Fomentar una buena comunicación abierta y respetuosa facilita que todos nos adaptemos a las nuevas etapas por las que pasamos como ciclo evolutivo, y nos ofrece una familia con empatía, criterio propio y unión junto a la diversidad de opinión.