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Entrevista | Emilio García Pigueiras Presidente de Agalin

«La situación actual de la vivienda no tiene nada que ver con la de 2009»

Toma el relevo de Emma Martínez en la entidad, de la que fue vicepresidente durante dos años

Emilio García, en A Coruña.

Emilio García, en A Coruña. / Gus de la Paz

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Vigo

Emilio García Pigueiras (Viveiro, 5 de diciembre de 1981) es presidente de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin) desde finales de marzo. Reemplazó a Emma Martínez al frente de la entidad tras haber ejercido durante dos años como vicepresidente. Es CEO en Galician Homes, con sede en A Coruña.

—¿Qué retos se establece como presidente de Agalin?

—Ayudar a la profesionalización del sector, conseguir que cada vez seamos más en Agalin y que sea una marca de calidad para nuestros socios. Queremos que tanto propietarios como compradores o inquilinos vean que trabajar con una inmobiliaria de Agalin es sinónimo de calidad, transparencia y buen asesoramiento. También buscamos ofrecer el mayor número posible de servicios a nuestros asociados.

—¿Cuántas inmobiliarias forman parte de Agalin?

—Somos 59 de las cuatro provincias. Estamos creciendo poco a poco, pero la idea es que entren aquellas que siguen el código ético de Agalin. No puede entrar cualquiera.

—¿Cuáles son las claves del código ético?

—La primera es la transparencia con el cliente. También exigimos que los asociados dispongan de un seguro de responsabilidad civil y, cuando es necesario, de caución. Además, no se puede publicar ni vender ninguna propiedad sin una nota de encargo firmada por el propietario y con unas condiciones establecidas.

—¿Cómo afecta al sector la reducción de la oferta de vivienda?

—Cada vez aparecen más agentes inmobiliarios digitales y profesionales que salen de franquicias para trabajar por su cuenta. Como hay poca oferta y cada vez más inmobiliarias, resulta más complicado disponer de producto.

—Hay menos producto, pero más agencias. ¿Por qué?

—Porque estamos en un mercado en el que, si el producto está bien posicionado y trabajado, se vende. Hay muchísima demanda y poca oferta. Además, el problema es que no existe una barrera de entrada en la profesión: puede entrar cualquiera, sin formación específica.

—¿Qué está haciendo Agalin para profesionalizar el sector?

— Estamos trabajando a nivel estatal con certificados de profesionalidad y hemos puesto en marcha una FP dual. De hecho, ya tenemos alumnos en prácticas en A Coruña. Es una FP dual de Comercio y Marketing, pero especializada en el ámbito inmobiliario. Estamos todavía en una prueba piloto. Después, el objetivo es que la profesión se pueda regular y que no pueda entrar cualquiera. Estamos trabajando con propiedades de mucho valor y creemos que debería exigirse una formación previa y, por lo menos, un certificado de profesionalidad que garantice una determinada calidad.

Emilio García asumió la presidencia de Agalin tras dos años como vicepresidente.

Emilio García asumió la presidencia de Agalin tras dos años como vicepresidente. / Gus de la Paz

—La dificultad para encontrar una vivienda, ya sea en alquiler o en compra, ¿está generando conflictos en las inmobiliarias?

—No. No tengo constancia de agresiones verbales ni físicas hacia ningún asociado. Trabajamos con transparencia y explicamos todo desde el principio.

—A Coruña fue la primera ciudad gallega declarada zona de mercado residencial tensionado y ha logrado estabilizar los precios del alquiler. ¿Está de acuerdo con esa medida?

—Algo había que hacer, aunque no considero que sea la solución definitiva. Hay que abordar el problema de una manera más profunda y trabajar sobre las causas que están detrás de la subida de precios.

—¿Cuáles son esas causas?

—Muchos propietarios no sacan sus viviendas al mercado del alquiler por la inseguridad que perciben respecto a sus propiedades. Existe preocupación por posibles impagos, ocupaciones o limitaciones legales. Creo que debería existir una mayor seguridad jurídica y más apoyo institucional. Los propietarios no pueden asumir en solitario determinados costes o riesgos.

—¿Eso explica también el auge de los alquileres turísticos?

—Muchas veces se piensa que los pequeños propietarios optan por el alquiler turístico porque es más rentable, pero, en muchos casos, no lo es. Lo que ocurre es que les permite disponer de la vivienda cuando la necesitan y mantener un mayor control sobre ella.

—Hay mucha vivienda vacía. ¿Hace falta construir más?

—Sí, tanto vivienda libre como pública. El problema es que el coste de construcción es muy elevado. Entre la lentitud de las licencias, los impuestos, los costes de materiales y la dificultad para encontrar mano de obra, la rentabilidad es menor y eso hace que no se construya al ritmo de antes.

«Muchos propietarios tienen miedo a que sus viviendas sufran daños o impagos. Creo que falta transmitirles un mensaje de tranquilidad y ofrecerles más garantías»

—¿Se está haciendo lo suficiente para sacar al mercado la vivienda vacía?

—Es un tema que viene de lejos. Muchos propietarios tienen miedo a que sus viviendas sufran daños o impagos. Creo que falta transmitirles un mensaje de tranquilidad y ofrecerles más garantías. La mayoría de las medidas y mensajes que reciben los perciben como contrarios a sus intereses, y eso provoca que prefieran mantener las viviendas cerradas.

—¿Tienen las inmobiliarias alguna responsabilidad en la crisis habitacional?

—No. El propietario es quien decide el precio. Nosotros asesoramos, pero es él quien marca las condiciones. Además, en las zonas tensionadas, ya estamos obligadas a respetar los índices establecidos por el Ministerio y hemos trasladado toda la normativa a nuestros asociados.

—¿Debería limitarse el acceso a la vivienda de los fondos de inversión?

—Es una cuestión compleja. En algunos casos, determinadas circunstancias favorecen que los pequeños propietarios vendan y entren fondos de inversión. También hay inversores que compran inmuebles en mal estado, los rehabilitan y los incorporan al mercado. No es fácil responder si deben limitarse o no, aunque quizá sí habría que estudiar fórmulas de regulación diferentes.

—¿Cómo ha afectado la prórroga extraordinaria de los alquileres a los asociados de Agalin?

—No hemos tenido incidencias relevantes. Hubo algún caso puntual en el que se aplicó, pero no fue algo significativo.

—¿Deberían regularse más los pisos turísticos?

—Ahora ya se ha avanzado en esa regulación al considerarlos una actividad económica vinculada al planeamiento urbanístico de cada zona. Aun así, todavía hay aspectos que deben concretarse mejor. Lo que no se puede hacer es convertirlos en los únicos responsables del problema de la vivienda. Es cierto que la salida de viviendas hacia el alquiler turístico agrava la situación, pero no creo que sea la causa principal.

—¿Seguirán subiendo los precios de la vivienda y de los alquileres?

—Tenderán a estabilizarse. Sigue habiendo mucha demanda y poca oferta, especialmente, en las grandes ciudades y en las zonas costeras, pero hemos llegado a un punto en el que no creo que puedan subir mucho más.

—¿Y bajarán a corto plazo?

—A corto plazo, no lo creo. La situación actual no tiene nada que ver con la de 2009. Existe una demanda muy superior a la oferta. Además, Galicia y toda la cornisa cantábrica están ganando atractivo como refugio climático y por la búsqueda de una mayor calidad de vida, por lo que la demanda seguirá siendo elevada.

—Dice que la situación actual no tiene nada que ver con la de 2009. Por tanto, ¿no existe riesgo de una nueva burbuja inmobiliaria?

—No. El principal freno es que los precios ya son muy altos y la capacidad de compra de las familias tiene un límite. Las hipotecas no deberían superar entre el 30% y el 40% de los ingresos familiares, y estamos cerca de ese techo. Esa es la principal limitación que existe ahora mismo.

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