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Lucha contra una lacra histórica

Un enemigo de los incendios forestales «made in» Porriño

La empresa norteamericana Green Canyon fabrica un «supresor del fuego novedoso y único», el FS-01

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) utilizan el producto FS-01 en el Centro de Adiestramiento (CENAD) San Gregorio, en Albacete.

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) utilizan el producto FS-01 en el Centro de Adiestramiento (CENAD) San Gregorio, en Albacete.

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Vigo

Los incendios forestales han arrasado una parte importante de España y otros puntos del planeta un verano más. No por repetitivo deja de ser sorprendente. Y más del 90% son provocados por la acción humana. En Porriño, la empresa norteamericana Green Canyon tiene una unidad productiva para fabricar un «supresor del fuego novedoso y único», como explica su CEO, el vigués Rodolfo Hinrichs. Se denomina FS-01 y «es no tóxico y biodegradable», además de «respetuoso con el medioambiente». La compañía defiende que «su efecto permanece activo durante 15 días aproximadamente», por lo que se evitan las reigniciones, y reclama a las Administraciones públicas que hagan uso de este producto para acabar con esta «lacra».

Además de con agua, por más de 60 años, los incendios forestales se han combatido con el uso de productos químicos conocidos como retardantes del fuego, que, «cada año, prueban que son poco eficaces», añade Hinrichs. «La diferencia radica en dos puntos: los retardantes retardan el fuego, no lo apagan, y son muy contaminantes para los ambientes acuáticos, según confirma el Servicio Forestal Americano. Además, los retardantes de llama de corto plazo, como las espumas y los geles, pierden su eficacia una vez que el agua se evapora, suelen contener agentes químicos tóxicos y presentan una aplicación compleja que puede generar numerosos problemas. Los de largo plazo también se consideran productos tóxicos», asevera.

Trasladan desde la empresa, que planea la instalación de una fábrica en Estados Unidos en 2027 y, «posiblemente, otra en Australia», que el FS-01 «bloquea incendios de baja, media y alta intensidad», es «apto para aplicación directa e indirecta antes de la llegada del fuego» y «optimiza los gastos operacionales». «Cuando le aplicas calor, el FS-01, un líquido concentrado, reacciona emanando frío masivo en forma de nitrógeno, el cual desplaza el oxígeno», cuenta Hinrichs. Asegura que se han hecho pruebas en la Universidad de Vigo, en la Universidad de Florida y en el grupo de laboratorios Eurofins, entre otros. «El producto ha sido utilizado en ensayos y en incendios reales por autoridades de España, Portugal, Brasil, Chile, Estados Unidos y Australia», cuentan, y la eficacia en todos los casos ha sido «del 100%».

Dejan claro desde Green Canyon que «el uso de FS-01 por parte de las Administraciones no supone que tengan que realizar algún cambio técnico o de materiales». «La misma maquinaria, mangueras, depósitos, aviones, helicópteros, motobombas, etc. que se usan actualmente para los retardantes sirven para el uso de FS-01. Solo tienen que añadirlo al agua o cambiar el retardante por FS-01. Por otro lado, la técnica de aplicación es la misma que la que se usa para el agua o el retardante. Cuando el fuego llega a la zona aplicada, el producto reacciona emanando frío masivo y, en cuestión de segundos, la temperatura baja de cerca de los 1.000 grados centígrados a menos de 50, provocando la extinción del incendio», detallan.

FS-01 figura como registrado conforme al Reglamento REACH de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA). Según la información proporcionada, la eficacia de FS-01 ha sido avalada mediante informes técnicos elaborados por expertos e instituciones de distintos países. Entre las entidades que han emitido certificados o evaluaciones, según asegura la empresa, figuran el profesor José Antonio Vega, del Centro de Investigación Forestal Lourizán en Galicia; la Xunta de Galicia y la Unidad Militar de Emergencias (UME), en España; el Centro de Estudios de Incendios Forestales, la Asociación para el Desarrollo de la Aerodinámica Industrial, el Laboratorio Asociado de Energía, Transporte y Aeronáutica y el Departamento Municipal de Bomberos y Protección Civil de Vila Nova de Gaia, en Portugal; el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (IBAMA), en Brasil; y la Universidad de Florida y el Estado de Colorado, en Estados Unidos.

Un «monopolio»

«La pregunta que debemos hacer a las Administraciones es: si hay una herramienta que ha demostrado ser eficaz apagando el fuego, ¿por qué se ponen tantas trabas para su uso mientras España arde?», reflexiona Hinrichs. Los responsables de FS-01 sostienen que el sector de los retardantes de incendios «está dominado por un único fabricante internacional», lo que, en su opinión, ha favorecido la «creación de un monopolio» que condiciona tanto la normativa como los procesos de contratación pública.

Además, aseguran que «el actual modelo de extinción genera un importante negocio económico, ya que el uso de productos que requieren múltiples aplicaciones incrementa las horas de vuelo de los medios aéreos y, con ello, los costes de las operaciones, dificultando la incorporación de nuevas alternativas al mercado mucho más económicas para las Administraciones».

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