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Alimentación

Los vegetarianos reclaman más espacio en la «mesa» de la UE

La Unión Vegetariana Española lamenta que el Plan de Acción de Proteínas comunitario «destina su propósito de aumentar el cultivo de proteínas vegetales en Europa al único fin de alimentar al ganado»

Un plato vegetariano.

Un plato vegetariano. / UVE

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Vigo

El pasado 7 de julio, la Comisión Europea presentó oficialmente el nuevo Plan de Acción de Proteínas de la UE, cuyo título completo es «Plan de Acción para la resiliencia, la autonomía estratégica y la sostenibilidad del sistema de proteínas de la UE». La Unión Vegetariana Española (UVE) acoge «con alegría el reconocimiento de la importancia de la diversificación proteica con alternativas vegetales para la soberanía alimentaria», pero cree que es «todavía insuficiente a la hora de establecer medidas concretas que posicionen la producción de proteínas vegetales como una oportunidad real para favorecer la resiliencia europea en todos los ámbitos: alimentario, climático y económico».

La UVE lamenta que el Plan «destina su propósito de aumentar el cultivo de proteínas vegetales en Europa al único fin de alimentar al ganado». «Del mismo modo, a pesar de que recoge el apoyo a dietas variadas y el refuerzo de la cadena de valor para una mayor integración entre el sistema ganadero y el cultivo de proteínas vegetales, el conjunto del documento deja ver una apuesta clara por la producción ganadera sobre el mercado de las proteínas alternativas, que queda relegado a un segundo plano», expone en un comunicado.

La UVE cree que «no solo se debe incrementar la producción para alimentación de ganado, sino, sobre todo, para alimentación humana». Indica que «no basta con aumentar: hay que materializar el apoyo a los productores agrícolas a través de infraestructura, formación y garantías de rentabilidad». «A la vez que la producción y los recursos para los agricultores, se debe incrementar el consumo de proteína vegetal a través de la contratación pública en materia alimentaria, de incentivos fiscales para los consumidores y de campañas de divulgación sobre sus beneficios para la salud», reflexiona.

La entidad comenta que, en España, «el desarrollo del mercado de las proteínas «plant-based» supone una importante oportunidad de crecimiento económico». «Lideramos la producción europea de almendras, tenemos potencial para un posicionamiento competitivo en la producción de legumbres y contamos con una fuerte red de investigación sobre proteínas alternativas. Demandamos políticas públicas para aprovechar esta contingencia y no quedarnos atrás frente al resto de potencias. La sostenibilidad ya no es una opción, sino una necesidad urgente. La transición ecológica del sistema agroalimentario pasa por la diversificación proteica con fuentes vegetales», completa.

Seguridad alimentaria

El contexto que motiva el nacimiento de un Plan de Proteínas, como refleja la UVE, es «la dependencia europea de las importaciones de las fuentes de alimentos con alto nivel proteico, así como de los insumos necesarios para su cultivo o su transformación en los diversos productos». «Dada la carga nutritiva y el papel crucial de las proteínas para una alimentación saludable, es perentorio que la UE garantice la seguridad alimentaria de sus ciudadanos acometiendo su centralidad. Esto adquiere una relevancia estratégica ante el aumento de la incertidumbre en un contexto geopolítico donde no cesan de crecer las rivalidades entre grandes potencias, los conflictos violentos y las brechas sociales», resume.

El instrumento aprobado por Bruselas el 7 de julio no tiene rango de ley ni obliga a los Estados miembros a aplicarlo de inmediato, ya que se trata de una comunicación no legislativa enmarcada dentro de la nueva Estrategia Ganadera europea. Tampoco lleva aparejada una partida presupuestaria propia y cerrada: funciona más bien como una guía orientativa, con la autosuficiencia alimentaria como horizonte.

El documento recoge 15 recomendaciones dirigidas a los distintos sectores implicados, y será cada país quien deba trasladarlas a planes y estrategias nacionales de diversificación proteica. Su desarrollo real, no obstante, dependerá en gran medida de cómo se resuelvan las negociaciones de la próxima Política Agrícola Común, ya en marcha de cara al periodo posterior a 2027. Por ahora, el Plan sigue en una etapa preliminar, todavía sometido al debate político entre las instituciones comunitarias y los Veintisiete.

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