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Emprendimiento

Una agencia de peregrinos para rentabilizar el tirón del Camino de Santiago

Pablo Santos y Andrea Fernández, una pareja de jóvenes que viven en Redondela, han puesto en marcha una empresa para facilitar la experiencia de los caminantes

Pablo Santos y Andrea Fernández, con un mojón del Camino y el puente de Rande detrás.

Pablo Santos y Andrea Fernández, con un mojón del Camino y el puente de Rande detrás. / Jose Lores

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Vigo

El Camino de Santiago está en auge y es una de las riquezas turísticas más potentes de Galicia, pero, en el sur de la comunidad, no se aprovecha del todo su jugo económico. Pablo Santos y Andrea Fernández, una pareja de jóvenes de Vigo y Lalín, respectivamente, que viven en Redondela, vieron una idea de negocio y han puesto en marcha la empresa Camino Galicia: una agencia de peregrinos. Les ayudan a planificar y gestionar todo lo relacionado con esta experiencia para que eviten «errores comunes». Su objetivo: ofrecerles seguridad y ahorrarles tiempo.

Fernández trabaja en el Albergue A Casa da Herba, en Redondela, lo que le permite estar en contacto con este mundo. «Me gusta mucho y, como Pablo decidió dejar su puesto en el supermercado en el que estaba, consideramos que era un buen momento para comenzar el proyecto», apunta. «Estaba saturado y prefería un cambio de aires. Andrea me lo propuso porque hay un bum de peregrinaje y, como ella sabe mucho de esto, dimos el paso. No necesitamos una gran inversión y podemos estar desde casa», comenta él.

La agencia ofrece distintas modalidades del Camino de Santiago con alojamiento, credencial, pack de bienvenida, atención 24 horas, seguro de viaje y transporte de equipaje. La Variante Espiritual incluye traslado en barco, mientras que los paquetes prémium sustituyen los albergues por hostales y hoteles. Los precios parten de 175 euros para el Camino Francés, 200 para la Variante Espiritual, 220 para el Portugués Central, 250 para el Camino por la Costa o 285 euros para el Inglés desde Ferrol y alcanzan los 490 y 600 euros en modalidades prémium. También dan ofrecen incluir el desayuno.

La empresa, que opera íntegramente por internet, organiza los últimos kilómetros de las principales rutas gallegas: entre 105 y 137 km, aproximadamente, en función del trazado elegido. Además de gestionar reservas y equipajes, prepara un itinerario personalizado con información sobre cada etapa y los principales lugares de interés para que el peregrino pueda aprovechar mejor la experiencia. La empresa ha ampliado recientemente su catálogo con el Camino Primitivo desde Lugo y la prolongación desde Santiago hasta Fisterra.

Aunque la agencia apenas lleva unos tres meses en funcionamiento, ya ha cerrado varias reservas y ha recibido clientes de España, Italia, Colombia, México o República Dominicana. Buena parte de esa proyección internacional ha llegado gracias a TikTok, donde aseguran que sus vídeos alcanzan mucha más difusión que en otras redes sociales. «Esperábamos una o dos reservas el primer año y ya hemos superado esa cifra», reconoce Santos. Añade que lo más complicado en esta primera etapa del proyecto es «darse a conocer», meta en la que están trabajando.

Los emprendedores consideran que uno de los principales problemas del Camino Portugués por la Costa es la escasez de albergues en localidades como Vigo y Baiona, donde el turismo convencional compite con el peregrino por las plazas disponibles. También creen que la ruta necesita una señalización más divulgativa, con paneles que expliquen el patrimonio y el paisaje que atraviesan los caminantes, más allá de las tradicionales flechas amarillas. Aseguran que es una opción que permite potenciar la economía, pero que, por ahora, se explota poco.

Ambos confían en convertir Camino Galicia en su modo de vida. Reconocen que uno de los objetivos es profesionalizar progresivamente el proyecto, con mejoras que ya se pueden ver en su página web (www.caminogaliciapt.com/es) y el apoyo de especialistas en ámbitos como la gestión. «Si consigues que la gente te conozca, es un negocio del que se puede vivir. Hay empresas que facturan mucho dinero», sostiene Santos. En seis años, la cifra diaria de peregrinos de enero a julio pasó de 1.000 a más de 1.400. Lejos quedan los registros de antaño: en 1973, se contabilizaron 40 romeros; en 1978, tan solo 14.

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