Automoción
La automoción de Portugal acusa la crisis del sector y proyecta más de un millar de despidos en tres años
La asociación portuguesa de proveedores, la AFIA, prevé un duro efecto por la caída de pedidos y la pérdida de competitividad
En lo que va de año han bajado sus exportaciones y tres empresas del sector anunciaron al menos 300 salidas

Interior de la factoría de Stellantis en Mangualde. / Stellantis

Vigo es un oasis en medio de la crisis que atraviesa la automoción europea. Aunque Stellantis está desprendiéndose de plantas, vendiéndolas o reconvirtiéndolas, la factoría sigue tirando del carro, rompiendo el récord de producción el pasado año y manteniendo la buena senda en el primer semestre con 295.000 vehículos ensamblados. Acompañando a Balaídos están los proveedores, peleando por sobrevivir y buscándose las castañas más allá del fabricante de la ciudad olívica. Una realidad positiva, al menos de momento, pero que no es generalizada en España y, aún menos, en otros países. En Alemania, principal potencia comunitaria del auto, la situación es muy preocupante, con 42.300 empleos destruidos hasta junio. Y en Portugal, pata clave también para Stellantis Vigo y el motor gallego, el futuro no pinta bien. La patronal del país vecino, la AFIA, proyecta más de un millar de despidos en tres años.
Durante los últimos años al otro lado de la raia germinó todo un polo de atracción para el mundo de la automoción. Las empresas, principalmente en la región norte, se veían tentadas por la proximidad con Vigo y las buenas conexiones, unido a una mano de obra más barata, ventajas fiscales y suelo prácticamente regalado.
Hacía allí se expandieron para apoyar sus operaciones en Galicia los proveedores, también los gallegos, para pescar pedidos, incluyendo aquellos lanzados por los fabricantes asentados allí, como por ejemplo Stellantis Mangualde, la hermana pequeña de Balaídos que también produce las furgonetas K9, o Autoeuropa, la planta de Volkswagen cerca de Lisboa.
Aquel movimiento, gestado durante años, acabó por convertir a Portugal en un socio indispensable del motor gallego, algo que supieron ver muy bien los diferentes gobiernos que mandaban desde Lisboa. Sin embargo, aquellos continuos anuncios de nuevas inversiones que se producían casi cada mes quedaron atrás. Ahora, las noticias que aparecen más vinculadas a esta industria se centran en los cierres de algunas plantas o los despidos colectivos, como sucedió a comienzos del año pasado con la caída de la gallega Cablerías Auto y su filial lusa, la crisis de Coindu o la reducción de plantilla de la japonesa Yazaki.
Exportaciones
Una situación que se siente en el conjunto del sector. Aunque la producción de vehículos creció (341.361 unidades, un 2,7% más), no le fue tan bien a la red de proveedores, que acumula más de 360 empresas y una facturación que pasó de los 14.300 millones de 2024 a los 14.100 millones el pasado año, un 1,4% menos. Un descenso que se achaca también a la caída del mercado exterior: según la Associação de Fabricantes para a Indústria Automóvel (AFIA), las exportaciones de componentes, cuyo principal destino es España, bajaron casi un 5% a final del pasado curso.
Y en esta campaña, la tendencia es peor. En el primer trimestre las ventas de componentes al extranjero cayeron un 6,9% respecto a los mismos tres primeros meses de 2025, hasta los 3.033 millones de euros. Hasta abril, últimos datos trasladados por esta patronal, la disminución en el acumulado es del 6,4% (4.016 millones).
«Europa no ha hecho nada para hacer frente a los retos y ha subestimado el potencial de sus competidores», dijo esta semana el presidente de AFIA, José Couto, que entiende que la crisis actual nace de «un error de valoración» que ha provocado «un letargo que nos ha llevado a una situación dramática: la pérdida de competitividad».
En una entrevista con Jornal de Notícias, el luso explica que la red de firmas que representa se enfrenta a una situación complicada para sobrevivir tal y como está ahora. «Nuestras proyecciones muestran una disminución en el número de trabajadores durante los próximos tres años», señala, cifrando las salidas en al menos un millar
Solo en lo que va de año se han anunciado unas 300 salidas entre Coindu (48), Yazaki (167) y CaetanoBus (88), que se sumarían al reguero de bajas generadas con el cierre de la fábrica de asientos Vanpro Assentos el pasado diciembre. Tenía 470 empleados.
Couto señala que las bajas se darán por la automatización de plantas, para poder ser más competitivas, y por la contracción del mercado. «Una disminución de la capacidad de producción de automóviles en Europa, nuestro principal cliente, exigirá una respuesta eficaz por parte de nuestras empresas», avisó.
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