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ENVEJECIMIENTO

Galicia se queda sin manos para trabajar: perderá 125.000 personas en edad laboral en una década

Las generaciones más numerosas llegarán a la jubilación mientras cada vez menos jóvenes entran al mercado laboral

El talento sénior y la inmigración serán claves para sostener las plantillas de las empresas ante la falta de profesionales

Un trabajador próximo a la jubilación

Un trabajador próximo a la jubilación / EFE

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Mónica Nieto

Santiago

Galicia afronta una década decisiva para el empleo y las pensiones por el envejecimiento de la población. Habrá cada vez menos manos para trabajar y más personas mayores, lo que plantea uno de los grandes desafíos del mercado laboral. ¿Quién tomará el relevo? Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) dan una idea de la magnitud del problema: la comunidad perderá 125.200 personas en edad de trabajar entre 2030 y 2040 y sumará cerca de 128.000 mayores de 64 años. Esto significa que serán más los que se jubilen que los que lleguen y eso tendrá varias repercusiones: una menor disponibilidad de profesionales, lo que acentuará las dificultades de las empresas para cubrir vacantes; el riesgo de perder conocimiento y experiencia a medida que se retiren las generaciones más numerosas; y menos cotizantes para sostener un sistema de pensiones con más perceptores.

Si las estimaciones de población del INE se cumplen, a finales de la próxima década Galicia tendrá poco más de 1,5 millones de ciudadanos en edad de trabajar, un 7% menos que ahora, mientras los de más de 64 años rebasarán el umbral de los 900.000, un 16% más. Ese escenario estrechará la base demográfica sobre la que se sostienen el empleo, la actividad económica y el sistema de protección social. Incluso con la prolongación de la vida laboral y posibles cambios en la edad efectiva de jubilación, una base de trabajadores más reducida tendrá que sostener una masa creciente de población jubilada.

Más jubilados y menos jóvenes

Las dinámicas demográficas son las que sitúan a Galicia ante este reto. Por un lado, el paulatino tránsito hacia la edad de jubilación de las generaciones numerosas nacidas desde la segunda mitad de los años sesenta y durante los setenta (los baby boomers y parte de la generación X). Al mismo tiempo, las que se incorporen a la población activa una vez cumplidos los 16 años serán menos numerosas, como consecuencia de la baja natalidad. Esa brecha entre las cohortes que entran y las que salen complicará más el relevo generacional y la cobertura de vacantes en una comunidad que ya a día de hoy tiene más de 11.000 puestos de trabajo sin cubrir.

Combatir el edadismo: el talento sénior será clave

En ese escenario, el talento sénior está llamado a jugar un papel esencial y las empresas no estarán en condiciones de desperdiciarlo. Hay datos que dan buena cuenta de su peso: prácticamente dos de cada cinco personas potencialmente activas tendrán entre 50 y 64 años en la próxima década. Además, la población en esta franja de edad será, en todo momento, más numerosa que la de 20 a 34 años. «Esta tendencia confirma que prescindir de la experiencia sénior supondría un contrasentido demográfico y económico», advierte Adecco en un análisis sobre la materia, en el que llama a combatir el edadismo y promover entornos de trabajo que incentiven la prolongación voluntaria de las carreras laborales.

Fomentar la inclusión sin prejuicios

Frente a los prejuicios, el grupo de recursos humanos defiende apostar por la inclusión laboral en un sentido amplio para dar respuesta al desafío demográfico: «No podemos permitirnos que personas con discapacidad, mujeres en riesgo de exclusión y otras personas con dificultades de acceso al empleo permanezcan al margen cuando las empresas afrontan una creciente escasez de profesionales». Desde Adecco señalan que no se trata de una «cuestión filantrópica» y abogan por revisar los procesos de selección y promoción en las empresas, adaptar los puestos de trabajo y favorecer la conciliación.

La inmigración, una vía para ampliar la fuerza laboral

En el reto de sumar profesionales al mercado laboral también seguirá jugando un papel importante la inmigración. Adecco afirma que será una «necesidad estructural» para amortiguar la pérdida de población en edad laboral y atajar el déficit de mano de obra. La llegada de personas de otros países ya está actuando como uno de los principales mecanismos de compensación. Galicia cuenta con más de 94.000 trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social, una cifra que prácticamente se ha duplicado en apenas cuatro años. El reto será que ese flujo responda a las necesidades reales de un mercado laboral que afronta una escasez de relevo cada vez mayor.

Fuente: El Correo Gallego

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