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Investigación

El CSIC prepara la jubilación del buque «Hespérides» con la construcción de un oceanográfico de más de 80 millones de euros

Prevé lanzar este año la licitación para ponerlo en servicio a finales de 2030

Tendrá 80 metros de eslora y contará con un sistema de propulsión diésel-eléctrico

Imagen de archivo del oceanográfico «Hespérides», propiedad de la Armada.

Imagen de archivo del oceanográfico «Hespérides», propiedad de la Armada. / Armada

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La primera misión de investigación de España en la Antártida no se hizo a bordo de buques oceanográficos sino desde los pesqueros Pescapuerta Cuarto y Nuevo Alcocero, rebautizados después como Etosha Pan (Namibia) y Beagle FI (Malvinas). Fue en el año 1988, casi tres décadas después de la firma en Washington del Tratado Antártico, suscrito de inicio por países como la Unión Soviética, Noruega, Reino Unido, Argentina, Sudáfrica o Nueva Zelanda. Aquella primera campaña, la Antártida-8611, se prolongó durante 80 días y 11.000 millas náuticas. Aquel mismo año se abrió la base española Juan Carlos I, en la isla Livingston, y un año más tarde se hizo lo propio, en isla Decepción, con la Gabriel de Castilla. El buque de investigación oceanográfica Hespérides no se incorporaría a esas latitudes hasta 1991.

Construido en Bazán Cartagena con 82,5 metros de eslora por 14,3 de manga, esta unidad adscrita a la Lista Oficial de Buques de la Armada será retirada a finales del año 2030, para cuando está prevista la entrega de su reemplazo. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha iniciado ya el procedimiento para el diseño, contratación y construcción de un buque de investigación que ocupará su lugar y cuyo coste superará los 80 millones de euros, según ha explicado el máximo responsable de la Unidad de Tecnología Marina (UTM) de la institución, Jordi Sorribas, en la última reunión anual de ERVO (siglas de European Research Vessels Operators), de operadores de buques científicos europeos, y celebrada en Trieste. El nuevo Hespérides tendrá 80 metros de eslora y 18 de manga, con capacidad máxima para 35 tripulantes y 40 científicos y técnicos.

Cuadro con la edad de la flota oceanográfica española, incluido en la presentación de Sorribas.

Cuadro con la edad de la flota oceanográfica española, incluido en la presentación de Sorribas. / FdV

El director de la UTM no ha aportado datos en detalle del coste del buque, aunque ha anticipado que «es solo ligeramente superior al de nuestro último buque, el Odón de Buen», que fue construido por Armón Vigo. El importe que se destinó a este último proyecto llegó casi a los 85,5 millones de euros, con un 80% de financiación procedente de fondos comunitarios (Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Feder). «La idea [de construir un oceanográfico de cero para retirar al Hespérides] nació en el año 2015, pero la oportunidad de financiación fue anunciada a finales del año pasado», consta en la presentación de Sorribas.

Como sucede con el Hespérides, su sustituto también será propiedad de la Armada española, aunque su mantenimiento y gestión de tripulación científica dependerá del CSIC. De hecho, este oceanográfico depende orgánicamente del Comandante de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima en Cartagena. La tripulación será militar.

Características

En cuanto a los plazos, Jordi Sorribas ha explicado que ya se ha trabajado en un diseño preliminar y que el proceso de licitación se extenderá hasta la primavera de 2027 para que el astillero disponga de tres años y medio para su ejecución. De acuerdo a los datos internos del CSIC, el nuevo Hespérides estará dotado de un sistema híbrido de propulsión, diésel-eléctrico, con «velocidad máxima igual o superior» a 13 nudos. Deberá contar con capacidad de posicionamiento dinámico DP2. El barco tendrá la categoría de polar y navegará en aguas con temperatura negativa. En cuanto a la dotación para los trabajos científicos, requerirá en cubierta de un espacio para hasta 20 contenedores de 20 pies, con enchufe para depósitos reefer (refrigerados), grúas de popa, grúa de proa, pórtico en A, cabrestantes multipropósito y espacios científicos específicos para operaciones oceanográficas, acústicas, hidrográficas y de estudio del fondo marino. Tendrá una vida útil de 25 años.

No hay pistas acerca de los pliegos que deberán cumplir los astilleros que opten a este contrato, o si éstos quedarán orientados de algún modo o no hacia la empresa pública Navantia. Sea como fuere, el mayor expertise a nivel mundial en construcción de barcos de investigación está en Vigo, con Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard), Grupo Armón y un nutrido ecosistema de auxiliares de máxima competitividad.

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