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Minería

La mina de litio de Savannah en el norte de Portugal estará entre «las más competitivas» del mundo aun sin una refinería

Savannah Resources confía en lograr este año el «ok» ambiental definitivo

Trabajos previos de Savannah Resources para la Mina do Barroso, en Boticas.

Trabajos previos de Savannah Resources para la Mina do Barroso, en Boticas. / Savannah Resources

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

La británica Savannah Resources encabeza la carrera para abrir una mina de litio en el norte de Portugal. A solo unos 30 kilómetros de la frontera con Galicia, el proyecto de la Mina do Barroso va tomando forma y desde la compañía confían en que será todo un éxito. La firma se encuentra en estos momentos a la espera del «ok» ambiental definitivo. Del mismo modo, avanza con los resultados finales de su estudio de factibilidad definitivo (o DFS, por sus siglas en inglés), que, según su CEO, Emanuel Proença, explica que la mina estará entre «las más competitivas» del mundo sin la necesidad de tener una refinería cerca.

Savannah Resources logró el primer visto bueno ambiental condicionado para su mina en Barroso (en la localidad de Boticas) ya en 2023. Desde entonces ha estado intentando culminar el proceso, afrontando las duras críticas de los vecinos que se oponen al proyecto y logrando hitos relevantes, como un apoyo de 110 millones de euros del propio Gobierno de Portugal o tras ser elegido como uno de los 47 proyectos señalados por la Comisión Europea como estratégicos (como la mina Doade).

Los resultados del DFS abarcan los primeros 14 años de producción. En una primera fase producirá 2,56 millones de toneladas de concentrado de espodumeno (183.000 toneladas anuales). Según explicó Proença al medio especializado Argus, el coste total de producción estará «alrededor de los 700 dólares/tonelada» y calcula un periodo de recuperación de la inversión de 1,9 años.

«La reserva actual es de 20 millones de toneladas; contamos con un objetivo de exploración adicional de entre 35 y 62 millones de toneladas», añadió.

En este sentido, el CEO explicó que su proyecto «no depende de ninguna refinería construida en Europa». «El DFS parte de la base de que tenemos que enviar material al otro lado del mundo y seguir siendo competitivos en ese escenario. Todo lo demás son ventajas adicionales», resumió Proença.

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