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Industria

El naval vigués recurre a auxiliares de Brasil ante la «excepcional» carga de trabajo de los astilleros

Las subcontratas extranjeras, cuyos empleados pernoctan hasta en Viana, son claves para trabajos de soldadura o calderería

Freire pone en vigor un buque de apoyo para superyates de lujo y alcanza los 13 pedidos en cartera

Render de un buque diseñado para Freire de apoyo a superyates.

Render de un buque diseñado para Freire de apoyo a superyates. / Freire Shipyard

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La industria naval privada gallega, asentada sobre todo en las áreas de Vigo y Pontevedra, posee el know-how para atender la construcción de los buques de mayor complejidad técnica del mercado, como ha demostrado sobradamente. Lo que no tiene son manos suficientes para asumir esos encargos, de ahí que, al margen de las compañías auxiliares recurrentes en sus instalaciones —se trata de una actividad de síntesis—, en los astilleros operan cada vez un mayor número de subcontratas extranjeras. Y no solo para trabajos muy específicos preasignados o elegidos por las armadoras, como de pintura de obra muerta, sino para tareas de calderería, soldadura o tuberías. Y ya hay hasta compañías de Brasil operando en las gradas y muelles de armamento, como han confirmado fuentes del sector.

«Su presencia ya era habitual» en instalaciones de construcción y reparación naval de la cornisa cantábrica o de Canarias. «Es gente especializada. Aquí [por Vigo] están trabajando gente de diferentes países, y cada vez más. Funciona», complementa otro empresario. Un buen número de estos operarios extranjeros pernocta en el norte de Portugal, como en el área de Viana do Castelo, por ejemplo. En empresas auxiliares gallegas hay vacantes que impiden la puesta en marcha de terceros turnos y se buscan perfiles que van desde soldadores industriales, mecánicos o pintores. Porque, en efecto, los datos constatan un nivel «excepcional» de actividad, con 40 pedidos en cartera por 1.400 millones de euros, como desgranó FARO en su edición del pasado 29 de julio.

Liderazgo

Hay un astillero en una posición destacadísima a día de hoy: el centenario Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard), con 13 contratos en vigor. De acuerdo a los registros de la desaparecida Gerencia del Sector Naval, esta compañía cerró el ejercicio 2007 también con 13 encargos en cartera, aunque con una carga de trabajo asociada muy inferior, de 40.813 CGT (compensated gross tonnage, arqueo bruto compensado) de entonces frente a los 67.373 CGT anotadas hasta el pasado 30 de junio. El boletín trimestral del naval que elabora el Ministerio de Industria desveló ayer, además, un pedido no revelado hasta ahora por Freire: un buque de apoyo a superyates de lujo, un modelo denominado en el astillero como support/explorer yacht. El barco, con número de construcción C-746, aporta casi 5.000 CGT a la cartera de la compañía; es para intereses ingleses con participación germana en la dirección del proyecto.

En este boletín oficial no consta ni el país de contratación ni la compañía armadora, aplicando el mismo manto de confidencialidad que en Freire Shipyard han desplegado sobre proyectos como el Incógnita, un imponente megayate de 107 metros de eslora en fase de construcción, o el Renaissance, todavía más grande (112 metros) y dibujado por Bannenberg & Rowell Design. Grupo Armón es el único astillero gallego que, hasta la fecha, ha trabajado en este tipo de yates de ultralujo que están pensados para dar soporte a otros de todavía mayor suntuosidad. Lo hizo con el Hodor, por ejemplo, fabricado en sus instalaciones de Burela y entregado en el año 2019.

Más actividad

Dentro de los 40 buques en cartera del naval privado gallego constan, en los mismos registros de Industria, tanto un contrato del astillero coruñés Blascar para Angola como el catamarán encargado a Aister por la Collectivité Territoriale de Saint-Pierre et Miquelon, cuya firma avanzó este periódico. En Nodosa constan cinco encargos, los mismos que Armón Vigo —sin contar con los 3 de Astilleros Ría de Vigo, del mismo grupo— y que Cardama, puesto que todavía figuran como en vigor las dos patrulleras de Uruguay.

Como apuntaron a FARO desde Pymar, los 10 contratos que entraron en vigor desde enero suponen un incremento del 67% en la actividad contractual. Y habrían sido 12 de no ser porque todavía no se ha resuelto el concurso público de Salvamento Marítimo que ganó Armón Vigo después de haber recurrido una adjudicación previa a Zamakona. Además, en el barómetro del ministerio no se incluyen las embarcaciones realizadas en poliéster reforzado con fibra de vidrio, por lo que no tiene en cuenta las 19 patrulleras que Rodman Polyships está fabricando para República Democrática del Congo (Congo-Kinsasa).

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