Empuje al sector primario
El cultivo de la cebada se extiende por Galicia: Hijos de Rivera se alía con 27 agricultores de A Limia y alcanza las 160 hectáreas
El proyecto de Cosecha de Galicia aspira a «impulsar una cadena de valor propia» del cereal en la comunidad, que suma en total 850 hectáreas, y ayudar a «diversificar y fortalecer» el campo

Un momento de la cosecha de cebada este año. / HDR

Aunque el relumbrón de Estrella Galicia y su meteórica expansión empañe a menudo el resto de sus negocios, Hijos de Rivera es mucho más ya que una marca de cerveza. La corporación de la familia Rivera acompasa su crecimiento territorial con un ambicioso plan de diversificación de productos que asiente el futuro y le permita esquivar crisis en el consumo como la que ahora mismo persigue a la rubia. A su portfolio ha ido sumando agua mineral, sidra, vermús, licores, vinos, cervezas artesanas e, incluso, bebidas funcionales y zumos con espíritu sostenible. Porque esa es otra de sus obsesiones: la de dejar un impacto positivo en el entorno.
En esa vocación se enmarca la decisión de constituir en marzo de 2017 una empresa propia dedicada al desarrollo de actividades agrícolas. Se llama Cosecha de Galicia y su objeto social apunta «preferentemente» a la plantación de lúpulo, vid y frutas. Lo lleva haciendo incluso antes de formalizar la actividad ante el Registro Mercantil. La compañía lleva más de 20 años impulsando la recuperación del principal ingrediente de la cerveza. Cuenta con varias héctareas de cultivo en la localidad coruñesa de Mabegondo, donde trabaja con nueve diferentes variedades de lúpulo que sirven de ingrediente para elaborar la gama Cervezas de la Casa y los vinos de Ponte da Boga. Colabora con Ekonoke, la startup alimentaria especializada en cultivo hidropónico indoor, para el desarrollo de la agricultura vertical con menor impacto y de proximidad; y lleva adelante proyectos de recuperación de uva y de manzana sidrera.
Cosecha de Galicia es, además, el motor de la recuperación de la cebada maltera en los campos de A Limia. La iniciativa arrancó en 2009 y alcanza ya las 160 hectáreas de cultivo de gestión directa junto a 27 agricultores. El total de superficie junto al resto de explotaciones de la zona llega a 850, tras un incremento del 88% en los últimos cinco años. «Este crecimiento impulsa un modelo de colaboración de la compañía gallega con el sector primario, combinando rentabilidad para las explotaciones agrarias, abastecimiento de proximidad para la industria cervecera, así como desarrollo y regeneración del territorio», explica la empresa, siguiendo la estela de la experiencia en otros cultivos de cercanía como el lúpulo, la manzana sidrera y la viticultura.

Plantación de cebada en A Limia. / HDR
La cifra de agricultores participantes en esta nueva campaña "refleja la progresiva consolidación de una iniciativa que nació con el objetivo de impulsar una cadena de valor propia para la cebada maltera en Galicia». «Gracias a este modelo, los agricultores disponen de mayor estabilidad y previsibilidad, reduciendo la incertidumbre comercial y favoreciendo la planificación de sus explotaciones», señalan los responsables de la filial de Corporación Hijos de Rivera, que, a la vista de los grandes saltos de estos últimos años, se nota «el potencial de este cultivo para diversificar y fortalecer la agricultura gallega», convirtiéndose «en un significativo motor de transformación agrícola de la comarca».
«Este proyecto forma parte de nuestro propósito estratégico de facilitar el origen autóctono de materia prima y habilitar una cadena de suministro cada vez más cercana al territorio. La colaboración estable con los agricultores nos permite impulsar un modelo basado en la confianza, el compromiso a largo plazo y la generación de valor compartido, reforzando el vínculo entre la industria y el sector primario gallego», subraya José María Rivera, Consejero Ejecutivo de Negocio de Corporación Hijos de Rivera.
De usos forrajeros a cultivo «competitivo»
Más allá del incremento de superficie, el proyecto «ha contribuido a transformar el papel de la cebada en A Limia». Esta zona de Ourense, uno de los epicentros de la agricultura gallega, dispone de las «condiciones agroclimáticas óptimas para su desarrollo». La cebada maltera fue tradicionalmente una especie destinada a usos forrajeros «y con un limitado valor añadido». Hoy, según Cosecha de Galicia, se presenta «como un cultivo tecnificado, competitivo y con mejores perspectivas de rentabilidad para los agricultores». «Su incorporación a los sistemas de rotación habituales de la comarca contribuye, además -añade la empresa-, a mejorar la salud del suelo, optimizar el aprovechamiento de los recursos y favorecer un modelo agrario más resiliente y regenerativo.
Toda la cebada maltera cultivada por Cosecha de Galicia está incluida en el programa de certificación InBar de Intermalta, un sello de AENOR que verifica la reducción de la huella de carbono en más de un 20% durante su cultivo.
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