Construcción naval
El naval gallego se encarama a niveles de hace 20 años con 40 pedidos en cartera por 1.400 millones de euros
La industria incrementa en un 67% su actividad de contratación con la firma de 10 buques entre enero y junio
Freire, Armón y Nodosa, en alianza con las auxiliares, de nuevo locomotoras del sector

Render del oceanográfico «Dana V», que Freire entregará en el otoño de 2027. / Knud E. Hansen

A cierre del año 2007, la desaparecida Gerencia del Sector de la Construcción Naval —la entidad fue eliminada en 2013, dentro de la denominada reforma de racionalización de la administración pública— analizaba cada trimestre las ratios de actividad de 23 astilleros privados en toda España, de los que 9 eran gallegos —y sin contar con el asturiano Factorías Juliana, entonces filial de Vulcano—. De aquella nómina han desaparecido algunos nombres: el mencionado de Factorías Vulcano, A. J. Valiña, Factoría Naval de Marín, M. Cíes e Hijos de J. Barreras. También pasaron a mejor vida, en este caso en otras comunidades, La Naval de Sestao, Unión Naval de Valencia o Balenciaga, ahora vendido a un grupo árabe.
El naval privado gallego culminó aquel 2007 con 44 contratos en cartera, con una fortísima pegada de Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard) o Metalships & Docks, y con la contribución de buena parte de los astilleros desaparecidos. Y esta magnitud de actividad, expresada en número de buques —no de CGT o arqueo bruto compensado (compensated gross tonnage)— es prácticamente idéntica a la alcanzada en los seis primeros meses de este 2026. De acuerdo a los datos facilitados por Pymar, a petición de FARO, los astilleros de la comunidad llegaron a junio con 40 encargos en vigor por un valor superior a los 1.400 millones de euros. Para encontrar unos índices similares de carga de trabajo, ahora sí en CGT, habría que remontarse al año 2009. Pymar, dirigida por Almudena López del Pozo (CEO), es la sociedad que agrupa al grueso del naval privado de España.

Nodosa Shipyard
Estos registros se han alcanzado, en consecuencia, con el tirón casi en exclusiva de la tríada prodigiosa de Vigo y Marín —Freire, Grupo Armón y Nodosa—, en alianza permanente con la industria auxiliar y sin el aporte en nuevas construcciones de Metalships, Astilleros San Enrique o Armada. Este último está en venta, San Enrique tiene sobre la mesa la extinción de su concesión portuaria y Cardama no ha resuelto todavía su litigio con el Gobierno de Uruguay. Metalships, como avanzó este periódico, avanza con los trámites para la venta del 100% de su capital social a la norteamericana Oyster Ocean LLC, parte de un conglomerado industrial con el ex CEO de Google Eric Schmidt como inversor principal. La constitución de la filial española, Océano de Ostras SL, no consta todavía como elevada a público en el Registro Mercantil.
Balance
Según las cifras de Pymar, fueron 10 los contratos formalizados en el primer semestre, un 67% más que en el mismo periodo de 2025. Habrían sido 12 de no ser porque todavía no se ha resuelto el concurso público de Salvamento Marítimo que ganó Armón Vigo después de haber recurrido una adjudicación previa a Zamakona. Se trata de un encargo presupuestado en 80 millones de euros —dos unidades que reemplazarán previsiblemente al Punta Mayor (1984) y Alonso de Chaves (1987)— y que Sasemar asignó a Vigo el pasado mes de mayo, pero un nuevo recurso del grupo vasco ha dejado todo el proceso en suspenso.
«La industria naval gallega, asimismo, ha reafirmado su marcada vocación exportadora, con cerca del 90% de la carga de trabajo contratadas durante el semestre correspondiendo a pedidos formalizados por armadores extranjeros, más de diez puntos por encima de la media nacional», han abundado desde el equipo de López del Pozo. En estos registros de Pymar —tampoco en los de la Secretaría General de Industria— no se incluyen las embarcaciones realizadas en poliéster reforzado con fibra de vidrio, por ejemplo, así que tampoco se cuentan las 19 patrulleras que Rodman Polyships está fabricando para República Democrática del Congo (Congo-Kinsasa) o el catamarán de Aister para Saint-Pierre et Miquelon.

La botadura de Armón del primer barco para la Armada de Suecia. / Chou Pesqueira
En cuanto a la cartera, estos 40 buques equivalen a un incremento interanual del 18% de la carga de trabajo y suponen la generación de más de 8,4 millones de horas de trabajo. Pymar ha puesto en valor que, «entre los buques actualmente en construcción en los astilleros privados gallegos, figuran algunas de las unidades más avanzadas de su categoría, tanto desde el punto de vista tecnológico como medioambiental».
Por ejemplo, buques de apoyo a la eólica marina dotados de propulsión híbrida eléctrica y capacidad para recargar sus baterías conectándose directamente a los parques donde operan, buques pesqueros factoría «referentes en sostenibilidad y eficiencia energética» o «buques de investigación oceanográfica preparados para operar con combustibles cero emisiones, como el hidrógeno o combustibles de transición, como el metanol, así como modernos buques de pasaje equipados con sistemas de propulsión asistida por el viento».
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