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Industria pesquera

El adiós a Canarias no es el final del proyecto: Nueva Pescanova mantiene abierta la puerta a construir una planta de cría de pulpos

La multinacional asegura que seguirá trabajando en su reproducción en cautividad y asumiría la granja en alianza con un socio industrial

Pulpo en el Nueva Pescanova Biomarine Center, en una imagen de archivo.

Pulpo en el Nueva Pescanova Biomarine Center, en una imagen de archivo. / Iñaki Abella

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Una docena de organizaciones ecologistas había anunciado, para el pasado 25 de julio, una «protesta masiva» en Las Palmas contra el proyecto de Nueva Pescanova para la construcción de una granja de cría y engorde de pulpos con capacidad anual de 2.400 toneladas. Pero aquella cita se convirtió en una «celebración» después de que, como avanzó FARO en primicia, la compañía trasladase a la autoridad portuaria insular su renuncia a la concesión en la dársena de La Esfinge, la ubicación elegida para esta nueva infraestructura tras haber evaluado, entre otras, la costa gallega. La pesquera aludió a la extrema dilatación de los plazos administrativos; la presidenta del Puerto, Beatriz Calzada, apuntó que «se les hacía técnicamente complicado poder abordar todos los condicionantes» medioambientales para ponerla en marcha.

Pero este adiós a Canarias no significa una despedida de Nueva Pescanova al cultivo de pulpo en cautividad, como ha contrastado este periódico en fuentes próximas a la empresa. El grupo que dirige Jorge Escudero (CEO) mantiene abierta la posibilidad de establecer alianzas o partnerships para llevar adelante el proyecto del cultivo del pulpo, ya sea en algún punto de la geografía española o en el extranjero. Su objetivo, según las mismas fuentes, pasa por retener el «liderazgo científico» en este segmento de la acuicultura, y para Nueva Pescanova el proyecto de cría a escala industrial es un «gran activo». Abundan, frente a las críticas de organizaciones ecologistas, que ha trabajado sobre esta especie con «los más rigurosos criterios científicos» desde el punto de vista medioambiental y de bienestar animal.

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Los planes de la multinacional gallega en Las Palmas requerían de una inversión superior a los 50 millones de euros, necesaria para levantar la granja en una parcela de 31.000 metros cuadrados. Por cada metro cúbico de agua en los tanques Nueva Pescanova estimaba contar con tres ejemplares de pulpo para su engorde. Para que un juvenil de un kilogramo de peso alcance el tamaño óptimo para su comercialización, unos 3 kilos, serían necesarios entre 8 y 15 meses. Es un periodo muy inferior al del rodaballo, por ejemplo (900 días para alcanzar los 2,3 kilos), o al del salmón salar (hasta 18 meses). De inicio, los pulpos reproductores procederían de Galicia, de las instalaciones de Nueva Pescanova Biomarine Center (O Grove). Más adelante la planta canaria sería autosuficiente y concentraría todo el ciclo de cría.

Otras iniciativas

La de Redondela fue la primera compañía en todo el mundo que anunció haber superado completar el ciclo de cría de los pulpos en cautividad: para el mes de julio de 2019, hace ahora siete años, sus primeros pulpos criados íntegramente en tanques cumplían su primer año de vida. Pero no ha sido la única en intentarlo, aunque con escaso éxito. En junio de 2018, por ejemplo, Nissui (entonces denominada Nippon Suisan Kaisha) comunicó públicamente que había conseguido, con los científicos de su Centro de Investigación Marina de Oita, «desarrollar» la cría y engorde de esta especie, sin que desde entonces haya trasladado avance alguno. Decían desde Nissui que habían dado «gran paso hacia la producción en masa».

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