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Despliegue de las renovables

Becas, formación en electricidad y cuidados y comunidades energéticas: Statkraft replica su modelo social de Irlanda para un parque eólico en Agolada y Rodeiro

El líder noruego de las renovables lanza un proyecto de 40,8 megavatios con el que financiará una aportación directa de 122.400 euros a los concellos en la fase de construcción y parte del beneficio anual durante 35 años en funcionamiento

Parque eólico Malpica de Statkraft.

Parque eólico Malpica de Statkraft. / FDV

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Statkraft es el mayor productor de energía renovable de Europa. Impulsada por el estado noruego, inició su andadura en 1895 con la compra de su primera hidroeléctrica en el país para asegurar un suministro a precios económicos a la ciudadanía y hoy está presente en más de 20 mercado. La compañía tiene filial en España, donde «quiere ser también un actor clave en el irrenunciable proceso» de descarbonización «para lograr disponer de más energía renovable, asequible y autóctona lo antes posible». Aquí opera diez plantas fotovoltaicas y siete instalaciones eólicas, incluidos el complejo Serras Faro-Farelo, de 128 megavatios (MW) de potencia, y el parque Malpica, de 16,5 MW, en Galicia. Formaron parte de los activos traspasados por la compra de con la compra de Enerfin, filial de Elecnor, en noviembre de 2023.

Con una cartera en desarrollo de 3.000 MW, el grupo tiene entre manos la hibridación del parque Malpica para dotarlo de un sistema de almacenamiento con una inversión de 4,5 millones de euros; y recientemente resultó beneficiario de las ayudas del Ministerio para la Transición Ecológica para la repotenciación de Serras Faro-Farelo, en la que gastará alrededor de 297 millones. A los proyectos en marcha en la comunidad une la construcción desde cero del parque Monte Cabeza II, de 40,8 MW. Se emplaza en los concellos de Rodeiro y Agolada (Pontevedra) y Antas de Ulla y Chantada (Lugo), incluida la línea de evacuación. Consta de seis aerogeneradores, capaces de producir anualmente 111.500 MWh, y el presupuesto de las obras asciende a 42,8 millones.

La compañía ha pedido a la Xunta el «ok» medioambiental y las autorizaciones previa y de construcción. Sigue el dictado de la ley de beneficios sociales y económicos de la Xunta para revertir en el territorio parte de los beneficios por la explotación de los recursos naturales. Algo, según Statkraft, inherente a su ADN. «Nuestra visión se fundamenta en la creación de valor compartido con los territorios en los que nos implantamos, promoviendo un modelo de crecimiento que sea económica, social y ambientalmente sostenible», señala en la documentación remitida a la administración autonómica.

Habla abiertamente de «fórmulas de socialización de la energía», desde ayudar a crear comunidades energéticas a la participación en el capital de las plantas, «siempre adaptadas a las características y necesidades de cada contexto». «La socialización de la energía se impulsará a través de un servicio especializado que prestará apoyo integral en los ámbitos económico, jurídico y técnico, con el objetivo de definir, promover y facilitar la implantación de comunidades energéticas locales y/o sistemas de autoconsumo colectivo», remarca.

El parque eólico Monte Cabeza II, promovido por su filial Galicia Vento, lleva aparejada una inyección directa de 122.400 euros durante la fase de obras (3.000 euros por cada megavatio) «para poner en marcha proyectos de impacto inmediato, especialmente aquellos orientados a la formación profesional, la mejora de infraestructuras rurales y la conservación del entorno natural». Una vez iniciadas las operaciones, los programas sociales se nutrirán con el 2,5% del beneficio neto de las instalaciones durante los primeros cinco años y el 1% entre el año 6 y el 35. «Este modelo de aportación variable garantiza una contribución sostenida en el tiempo, vinculada al rendimiento económico del activo, y permite una planificación plurianual de las inversiones, adaptada a la evolución de las necesidades del territorio», esgrimen los directivos.

Fondo comunitario

El sistema se inspira en el Community Benefit Fund (Fondo de Beneficio Comunitario) que ya utiliza en Irlanda. Son tajantes respecto a las ayudas generales: «Las aportaciones directas de dinero a entidades locales pueden implicar riesgos legales, fiscales, reputacionales y de gestión». De ahí su esquema de apoyo a proyectos en concreto y, además, gestionando los recursos destinados al fondo al que irán los beneficios del parque con fines sociales «de manera separada del resto de operaciones financieras».

Fruto de las primeras reuniones con alcaldes y representantes de otras organizaciones vinculadas a los concellos afectados lanzan una batería de hasta 30 «proyectos potenciales» que se definirán a fondo más adelante. Ofrece formación en electricidad a alumnos para el trabajo de construcción del parque o la fase de mantenimiento; y en el área de cuidados a mayores, dado el alto grado de envejecimiento de la zona. Para los jóvenes interesados en energías renovables, pone sobre la mesa Becas Statkraft «Atrayendo Talento».

En el campo medioambiental, las propuestas van desde limpieza de montes a programas de reforestación, pasando por la construcción de depósitos de aguas antiicendios, la protección del alcorconal de Agolada o rutas de senderismo. En la idea de «socialización» de la energía, hay dos opciones: desarrollo de comunidades energéticas locales y la dotación de paneles fotovoltaicos a edificios municipales.

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