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Despliegue de las renovables

Galicia acumula proyectos con conexión a la red o en tramitación de eólica, bombeo y baterías que le permiten duplicar su «músculo» eléctrico

Hay 6.187 megavatios de potencia en instalaciones que tienen el enchufe autorizado y 4.727 MW que lo han pedido

Transición Ecológica destaca la capacidad de la comunidad para atender el incremento de la generación renovable

Tendido de transporte de electricidad en Galicia.

Tendido de transporte de electricidad en Galicia. / FDV

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

El Ministerio para la Transición Ecológica sacó a exposición pública la nueva planificación eléctrica con horizonte 2030 en el último trimestre del pasado año. Con la mente puesta en cumplir los objetivos contemplados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) al final de la década, la propuesta de refuerzos en líneas y subestaciones contempla una inversión de 13.600 millones de euros. Hay un cambio de estrategia. Las anteriores hojas de rutas para moldear el esqueleto eléctrico se orientaban a la incorporación en masa de energía renovable. Esta antepone «atender las necesidades de los proyectos que quieren materializarse para consumir la energía limpia y competitiva del país» y «aprovechar las oportunidades industriales, laborales, económicas y sociales de la transición energética». La planificación vigente en estos momentos abraza 2.000 MW de nueva demanda. La próxima aspira a atender 27.000 MW.

Eso no significa que la cartera de proyectos de generación esté agotada. Ni mucho menos. Galicia acumula en estos momentos 6.187 megavatios (MW) en instalaciones pendientes de construir con conexión autorizada, según los datos de Red Eléctrica actualizados a 1 de julio. Otros 4.724 MW también han pedido engancharse y su solicitud está en revisión, a expensas de que haya enfuche disponible ahora o con alguna de las infraestructuras previstas en la planificación. El desarrollo de todos estos proyectos permitiría a la comunidad duplicar su actual músculo eléctrico, de 9.200 MW operativos.

La eólica sigue siendo la gran palanca. Hay cerca de 4.000 MW en servicio. Otros 4.700 cuentan con derecho de conexión y 2.500 lo tramitaron. Parte de los parques a la espera de la construcción dependen de resoluciones judiciales, de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) resuelva las decenas de recursos presentados por asociaciones ambientalistas. Pueden conservar el permiso de enganche a la red si lo notificaron al Gobierno. El futuro del conflicto judicial resolverá la duda de si la Xunta puede alcanzar su meta de 7.700 MW de eólica en funcionamiento en 2030.

En fotovoltaica a gran escala, todavía muy residual, constan 7 MW encendidos; 41 MW con permisos; y 159 MW que pidieron acceso a la red. Las baterías ganan terreno: 669 MW tienen la conexión concedida y 1.487 están en ello. Galicia dispone ya de 126 MW de hibridación —combinan diversas tecnologías, una de ellas al menos renovable o con almacenamiento— y 223 cuentan o pidieron el enganche. El balance refleja, además, 193 MW en nueva potencia hidroeléctrica y 408 MW en bombeo, sin detallar si está incluida la reciente adjudicación a la gran central reversible impulsada por Tasga Renovables del nudo de transición justa de Meirama.

Red de partida

«La red de partida, diseñada para responder con suficiente solvencia a las necesidades de los flujos de corto plazo, no presenta, en muchas ocasiones, el mismo grado de preparación para atender los nuevos flujos desde las nuevas instalaciones renovables establecidas hacia los nuevos centros de consumo esperados», detalla Transición Ecológica en la primera propuesta de la planificación, en referencia a los 31.000 MW nuevos esperados en eólica y los 45.000 de fotovoltaica. «En algunos casos —añade— no coinciden con las ubicaciones de la demanda actual».

No es el caso de Galicia. El departamento liderado por Sara Aagesen asegura que el incremento de producción de la eólica en la comunidad «puede ser atendido en gran medida por la red de partida debido a la capacidad histórica de la red que conecta esta zona con el resto del sistema y con Portugal». «Y, por tanto, las nuevas necesidades de desarrollo de la red de transporte son limitadas», señala.

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