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Impacto de las olas de calor

SOS por las altas temperaturas para trabajar en Galicia: la Xunta identifica los empleos con mayor riesgo de «estrés térmico» e insta a las empresas a tomar medidas

El Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia (Issga) ofrece su asesoramiento técnico y apela a extremar las precauciones, especialmente si son empleos al aire libre o se usa un equipo de protección individual (EPI)

Dos trabajadores bebiendo agua durante su jornada.

Dos trabajadores bebiendo agua durante su jornada. / Iñaki Osorio

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

La entrada del flujo marítimo por el oeste dará un respiro este lunes a buena parte de Galicia. Después de tres días con los termómetros echando humo y varias alertas rojas, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé un descenso de las temperaturas en la comunidad, «de manera notable en áreas litorales». La caída se notará más a lo largo del martes, ya en todo el territorio gallego. Eso no significa que se vaya la calor. Hay todavía alertas naranjas y amarillas decretadas para los próximos días. En el entorno del Miño en Ourense todavía se superarán los 39 grados y las máximas saltarán el umbral de los 36 grados en el sur de la provincia. También en el centro y sur de Lugo y en la comarca de Valdeorras.

De ola en ola de calor, con algunas de las localidades gallegas marcando récord histórico de temperatura y encadenando noches tropicales, la Xunta hace un llamamiento a las empresas para que se tomen en serio la situación y refuercen la prevención de los riesgos laborales derivados de la actividad laboral bajo estas duras condiciones. «Se apela a prevenir especialmente el estrés térmico, ocasionado cuando el organismo pierde su capacidad para autorregular la temperatura por una mezcla de las condiciones del clima, el esfuerzo físico requerido y la propia respuesta biológica del cuerpo», explica la Consellería de Emprego, Comercio y Emigración, que recuerda al tejido productivo la posibilidad de echar mano del asesoramiento técnico del Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia (Issga) para «resolver dudas sobre la gestión del trabajo en estas condiciones climáticas y ayudar a crear entornos laborales saludables».

Se calcula que en España mueren cada año 1.300 personas por causas atribuibles a las altas temperaturas.

¿Cuáles son los sectores más afectados?

La campaña Trabajo y Calor impulsada por el Issga señala los puestos de trabajo con calor radiante (fundiciones, panaderías, fábricas de ladrillos y cerámicas, salas de calderas y cocinas, presencia de reactores químicos y centrales eléctricas); lo que se desarrollan en el exterior o en espacios muy golpeados por las altas temperaturas de este verano (construcción, agricultura, ganadería, silvicultura, jardinería...); donde la humedad relativa es muy elevada (conserveras, lavanderías, piscinas cubiertas o balnearios); y en empleos con actividad física intensa o que requieren el uso de ropa de trabajo o equipos de protección individual (EPI) que impiden la transpiración y pérdida de calor corporal.

«El riesgo es elevado cuando se combinan varios de estos factores, como puede ser un trabajo con esfuerzo físico importante, al aire libre, en el verano y con el uso de EPI», subraya los técnicos del órgano técnico de la administración autonómica en materia de prevención de riesgos laborales.

¿Qué agravantes hay que tener en cuenta?

El consumo de determinados medicamentos, padecer enfermedades cardiovasculares, respiratorias o diabetes, el sobre peso, el consumo de sustancias como el alcohol y la cafeína y la edad. «Las embarazadas no deben trabajar en ambientes muy calurosos», destaca la campaña, que pone el foco en la importancia de la aclimatización. «El personal no aclimatado —avisa— puede sufrir daños en condiciones de trabajo que no son perjudiciales para el personal que está acostumbrado a hacerlo en esas condiciones». Algo a tener muy en cuenta, por ejemplo, en el personal que se estrena en una tarea o está cubriendo vacaciones de la plantilla.

Para una correcta aclimatación son necesarios entre 7 y 14 días, según los expertos, que recomiendan media jornada solo el primer día en condiciones calurosas y un aumento progresivo del horario. Si se deja de trabajar entre una o dos semanas, la aclimatización se pierde y hay que recuperarla de nuevo.

¿Cuándo hay riesgo de golpe de calor?

Para funcionar con normalidad, necesitamos una temperatura corporal de 37 grados. Al acumular calor, entran en funcionamiento los mecanismos fisiológicos para regularnos. Los principales son el sudor y la vasodilatación periférica: los vasos sanguíneos cercanos a la piel se ensanchan, reconduciendo el flujo sanguíneo hacia la superficie corporal para amortiguar el calor. La amenaza de daños empieza a partir de los 38 grados y el riesgo de golpe de calor es ya importante de los 39 grados en adelante.

Un operario de la construcción trabajando.

Un operario de la construcción trabajando. / Iñaki Osorio

¿Cuáles son los síntomas?

La acumulación de calor altera las capacidades de percepción, atención y memoria, con todo lo que eso supone de riesgo de sufrir un accidente de trabajo o el agravamiento de enfermedades crónicas. Pueden aparecer erupciones cutáneas, calambres, desmayos y deshidratación. El agotamiento por calor provoca náuseas, malestar, debilidad y fatiga extremas, cefaleas, pulso débil y piel fría y pálida. El síntoma precoz del golpe de calor es que se deja de sudar. Luego vienen dolores de cabeza, confusión, mareos, taquicardia, piel caliente y seca, estado de inconsciencia y convulsiones. La temperatura interna puede llegar a alcanzar los 40,5 grados. Y morir.

¿Cómo evitar los daños?

La empresa está obligada a identificar y valorar los riesgos. «Existen metodologías para hacerlo», enfatiza el Issga. Se debe informar a los trabajadores, habilitar lugares frescos para el descanso, proporcionar agua fresca y «modificar los procesos de trabajo para eliminar o reducir la emisión de calor y humedad y el esfuerzo físico». «Si es necesario, cambiar los horarios o incluso prohibir el trabajo en las horas más desfavorables», reclaman los expertos. El trabajador debe evitar comidas copiosas, el alcohol y la cafeína, hidratarse con frecuencia y algo fundamental: avisar ante cualquier señal de alerta.

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