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Adega rebate a Altri y sus compromisos ambientales con la UE

La organización ecologista critica que la evaluación de Bureau Veritas ignora la huella de carbono y las emisiones de contaminantes de la futura fábrica

Manifestación el mes pasado en A Illa contra Altri, la mina de Touro y en defensa de la ría.

Manifestación el mes pasado en A Illa contra Altri, la mina de Touro y en defensa de la ría. / Iñaki Abella Dieguez

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R. V.

Vigo

El colectivo ecologista Adega sostiene que el proyecto de Altri para instalar una planta en Palas de Rei (Lugo) incumple todos los objetivos fijados por el reglamento europeo para las inversiones consideradas sostenibles. La organización responde así al informe que la empresa presentó como una evaluación independiente, elaborado por Bureau Veritas para certificar el cumplimiento del principio DNSH (Do No Significant Harm o «no causar un perjuicio significativo»), un requisito exigido por la Unión Europea para respaldar proyectos sostenibles.

A juicio de Adega, este documento busca condicionar la decisión de la Xunta, que todavía debe resolver la autorización ambiental integrada del proyecto. Recuerda además que el Gobierno gallego ni ha denegado ni ha archivado la iniciativa, por lo que considera que la planta de celulosa sigue representando «una amenaza para el país».

En su análisis, Adega asegura que Altri incumple todos los criterios del principio DNSH. Entre otras cuestiones, denuncia que la empresa no refleja su huella de carbono ni informa sobre emisiones de amoniaco, compuestos orgánicos volátiles distintos del metano u óxido nitroso, entre otros contaminantes. «¿Cómo es posible afirmar que el proyecto contribuye a la descarbonización y a la mitigación del cambio climático si ni siquiera informa de cuántos gases de efecto invernadero emite?», plantea el colectivo ecologista.

La entidad también cuestiona que el proyecto garantice un uso sostenible de los recursos hídricos o favorezca la transición hacia una economía circular, al considerar que su modelo productivo no permite cerrar los ciclos de producción.

En materia de contaminación, Adega sostiene que basta con revisar la relación de contaminantes atmosféricos declarados —y los que, según denuncia, no fueron incluidos por la empresa— para comprobar el impacto ambiental de la planta.

Asimismo, acusa a Altri de ocultar que la instalación ocuparía un espacio propuesto por la Xunta para su incorporación a la Red Natura 2000.

Por todo ello, la organización considera que el elevado consumo de agua y energía, la contaminación asociada a la actividad, la elevada demanda de madera de eucalipto y el deterioro de los hábitats y la biodiversidad son motivos suficientes para que la Xunta deniegue definitivamente la autorización ambiental del proyecto.

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